Señoras y señores, lo que vimos en la reciente transmisión del Consejo de Ministros del presidente Gustavo Petro no fue un acto de transparencia, fue un capítulo en vivo de un ‘reality show’ político. Un episodio donde los ministros no se pusieron de acuerdo en nada, el presidente regañó a su equipo por no cumplir sus promesas y las diferencias internas quedaron más expuestas que un escándalo de farándula.
Con todo respeto por las grandes comedias televisivas que nos han hecho reír por décadas, el guion de este consejo parecía escrito por un novelista en crisis creativa. Faltó la cortinilla de risas enlatadas cada vez que alguien decía algo incoherente.
Empecemos por el liderazgo. ¿Quién manda en este gobierno? Petro, en su rol de director de escena, parece más un actor secundario en su propia película. La vicepresidenta Francia Márquez dejó claro que no está contenta con la designación de Benedetti como jefe de gabinete, y la ministra de Ambiente, Susana Muhamad, prácticamente dijo que no comparte mesa con él porque no le parece digno. ¿En serio? ¿Así se toman las decisiones en la casa de Nariño? Si esto fuera una empresa privada, ya habrían llamado a recursos humanos para que alguien ponga orden.











