Hoy en día, todo lo que escribimos en internet, como en Twitter o Instagram, se queda guardado para siempre. No desaparece. Y a veces, esas publicaciones viejas vuelven para meternos en problemas. Hace poco vimos un ejemplo perfecto. Al presidente le sacaron un tuit que escribió en 2016. En ese entonces, criticó a otro gobierno por algo que, curiosamente, está pasando ahora en su propio mandato. La gente, por supuesto, se dio cuenta y usó sus propias palabras en su contra.
Esto nos deja una lección muy clara: en las redes sociales, el pasado no se borra. Por eso, lo más importante para sobrevivir en el mundo digital no es tener miles de seguidores, sino tener coherencia.
Muchos piensan que tener éxito en redes es tener muchos “me gusta”. Pero eso es un error. El verdadero éxito se logra cuando la gente confía en ti, ya seas un político, un empresario o una persona común.










