El florecimiento anual de los cañahuates en la región del Cesar, más allá de ser un fenómeno de encanto natural para los vallenatos y sus alrededores, es sin duda alguna el primer llamado representativo de preparación para nuestra gran fiesta anual, el Festival de la Leyenda Vallenata.
Al estar geográficamente ubicados entre la riqueza cultural del Caribe colombiano, la finalización de los carnavales para la ciudad de Valledupar marca una transición simbólica, donde el verano toca nuestra puerta y cede el paso a la planeación de la celebración plasmada en una caja, una guacharaca y un acordeón. Es aquí, en donde la ciudad se transforma en el escenario del realismo mágico e impregna sus historias, su música y sus personajes culturales.











