Según las proyecciones del DANE para 2025, la población de Valledupar alcanza los 615.987 habitantes. De esta cifra, el 25 % corresponde a jóvenes entre 14 y 28 años, lo que representa entre 120.000 y 150.000 personas. El dato preocupante es que, según registros de la Cámara de Comercio, unos 45.000 de ellos son ninis: no estudian ni trabajan formalmente.
El reto principal de la ciudad es devolver la esperanza a esta población. Hoy perciben a Valledupar como un territorio sin opciones para creer, crecer y vincularse al mundo laboral.
Aunque el Estado no tiene la capacidad de suplir todas las necesidades laborales, la administración municipal debe prestar atención prioritaria a este tema. Debemos pensar en grande y estructurar un programa anual que permita la validación masiva del bachillerato para quienes interrumpieron sus estudios. También se requieren alianzas entre la Alcaldía, las universidades públicas, el SENA y el sector privado para entregar becas técnicas y universitarias. Estas iniciativas deben cubrir porcentajes de matrícula, transporte e internet. Solo así se puede reducir la deserción escolar, el desempleo y la ausencia de proyectos de vida, factores que terminan aislando a esta generación de las relaciones interpersonales.










