Valledupar tiene la imagen de una ciudad fallida y sin autoridad, donde impera el desorden, la ausencia de cultura ciudadana, de civismo y de empatía por la protección del derecho colectivo al espacio público. Este siempre debiera prevalecer y trascender en su uso y goce, no al interés particular de algunos, sino al interés general de todos los ciudadanos.
Si bien el Ministerio de Vivienda, a través del Decreto 1504 de 1998, establece un mínimo de espacio público efectivo de 15 metros cuadrados por habitante, el Plan de Ordenamiento Territorial de Valledupar de 2015 planteó una meta intermedia de 10 metros cuadrados por habitante. Sin embargo, nuestra realidad es distinta: Valledupar tiene un déficit de espacio público, con cifras inferiores a 3,5 metros cuadrados por habitante.
Así las cosas, la ciudad se encuentra en retroceso. Solo es salir a caminar o movilizarse por sus avenidas, glorietas y sitios de mayor afluencia de personas para encontrarnos frente a esta realidad.










