Hace poco, el columnista Jesús Daza Castro manifestó: “Decir que no era necesaria la intervención de Emdupar es negar que la corrupción y la negligencia se habían tomado la empresa, afectando gravemente su estabilidad financiera y la calidad del servicio para los ciudadanos.” No dijo nada distinto a lo que piensa el común de la gente en Valledupar, una empresa que la acabaron a punta de corrupción y politiquería.
Según el DANE, en el año 2010 Valledupar tenía una población de 403.414 habitantes; en ese mismo año 2010, la Alcaldía de Valledupar gestionó un emprestito pignorando los recursos del Sistema General de Participaciones, SGP, por un valor de 36.765 millones de pesos.
Dicho empréstito, suscrito por el Concejo Municipal de Valledupar, buscaba fortalecer el sector de agua potable y saneamiento básico de nuestro municipio, pero terminó convirtiéndose en uno de los más grandes errores de nuestra administración pública vallenata en los últimos años.











