Hay cosas que salen al revés. Logran lo contrario, lo que no se quería.
Un ejemplo es la Segunda Guerra Mundial. La brutalidad de Hitler y su intento de exterminar al pueblo judío contribuyeron, de manera paradójica, a lo contrario, a la creación del Estado de Israel en 1948. Este proceso fue complejo y estuvo influenciado por el movimiento sionista, el Holocausto y la política internacional. Hoy el gobierno de Israel ataca inmisericordemente otro pueblo que podría terminar -paradojas de la vida- fundando el Estado palestino, es decir, lo que quiso aniquilar.
Otro ejemplo es el de Nixon que declaró en los años 70 la guerra a las drogas. Pero, en vez de disminuir su consumo, esa política, logró lo contrario. Hay drogas por montones, en todo el mundo y en cualquier esquina.











