No es casualidad que el departamento del Cesar, y en particular Valledupar, aparezcan de manera reiterada en la hoja de ruta de quienes aspiran a gobernar Colombia. A lo largo de la historia política, varios candidatos han entendido que pasar por esta tierra no es un gesto simbólico, sino una decisión estratégica.
El calor humano de su gente, sus paisajes emblemáticos y la fuerza cultural que emana de sus historias —donde el realismo mágico dejó de ser solo literatura para convertirse en melodía, en economía del conocimiento y que hoy reclama su salto definitivo al género literario— hacen del Cesar un territorio donde la política se siente, se canta y se proyecta. Aquí los relatos se vuelven coro, cruzan fronteras y acercan culturas. Pernoctar en el Cesar es casi un paso obligado: conveniente, acertado y profundamente proyectador.
Así lo comprendieron figuras como Carlos Lleras Restrepo, Alfonso López Michelsen, Álvaro Uribe Vélez, Juan Manuel Santos y Gustavo Petro, además de un nutrido grupo de mandatarios que se remonta hasta el mismo Libertador. Todos leyeron la dinámica de esta región y supieron generar sinergias. No en vano, en la tradición política nacional se afirma que quien llena la Plaza Alfonso López empieza a vestirse de presidente.











