Han pasado más de tres décadas desde que Rafael Orozco Maestre partió físicamente de este mundo, pero su voz icónica, esa que halagó corazones con poesía hecha canción, sigue sonando como si nunca se hubiese apagado. Hoy, en el 59° Festival de la Leyenda Vallenata, el folclor rinde tributo a su memoria, realizando un homenaje al Binomio de Oro, agrupación pionera del vallenato romántico, que cambió la historia del género y lo llevó más allá de sus raíces, incorporando nuevos instrumentos y cruzando fronteras.
El anuncio resuena con fuerza: el festival será dedicado a Israel Romero, Rafael Orozco y al Binomio de Oro de América, un reconocimiento que llega después de tanta espera, tanto para los seguidores como para la historia misma, y para una viuda, Clara Elena Cabello, que muy seguramente aún encuentra en las melodías el único refugio ante la ausencia de su gran amor. “Cuando el dinero escaseaba y el amor sobraba”, recuerda, evocando con profundo sentimiento esa historia que llegó al altar y dejó como fruto a sus hijas Kelly, Wendy y Loraine, quienes mantienen vivo el recuerdo de Rafa, un soñador que hizo del acordeón y la palabra su camino hacia la eternidad.
La noticia ha sacudido al Cesar, a Colombia y al mundo entero. Becerril del Campo y sus flores, donde muchas anécdotas son guardianas de la vida y obra de Rafa, como cariñosamente le dicen sus paisanos, cuna del sentimiento binomista, celebra entre lágrimas y sonrisas este acto de justicia histórica. Y es que el Binomio no fue una agrupación cualquiera: fue el motor del vallenato moderno, el puente entre lo tradicional y lo universal, el sueño que Israel Romero y Rafael Orozco convirtieron en realidad, con una estética sonora que atrapó a toda América Latina.











