A propósito del editorial de El Heraldo, publicado este domingo 24 de mayo, en el que asume públicamente su respaldo al candidato presidencial Abelardo de la Espriella, vuelve a ponerse sobre el tapete la discusión sobre si un medio de comunicación o un periodista debe tomar partido frente a una candidatura. Aunque llama la atención que haga, entre otras, una consideración estratégica de voto caribe por un hombre caribe, no vamos a entrar a valorar, analizar ni discutir su contenido.
En EL PILÓN se ratificó, por su junta directiva en 2010, al adoptar las ‘políticas editoriales’, que no apoyará oficialmente (en editorial) ninguna campaña electoral, sea de carácter territorial o nacional.
Sin embargo todo medio es libre. Lo importante no es tanto que exista una postura, sino cómo se ejerce. ¿Es ético que la prensa abandone la neutralidad y se incline públicamente por un aspirante al poder? En ese caso deben tenerse en cuenta algunos principios fundamentales del oficio periodístico, tales como saber diferenciar entre información y opinión. Cuando un medio utiliza su aparato informativo para favorecer a un candidato, ocultar errores, exagerar virtudes o atacar sistemáticamente a sus contradictores, deja de cumplir su función y se convierte en un actor político más.
