Durante estos días previos a la inauguración oficial de la versión número 59 del Festival de la Leyenda Vallenata, se ha venido observando un buen ambiente y una gran dinámica comercial en el Centro Histórico de Valledupar, lo cual demuestra que sí es posible un mejor aprovechamiento de ese emblemático sector de la ciudad.
Hay que destacar el gran movimiento de muchas marcas comerciales que se observa en estos momentos, además de otras actividades de corte cultural y que también mueven la economía local.
Es solo darse una vuelta por el sector y observar cómo, en esta coyuntura festiva, el Centro Histórico de Valledupar se ha convertido en una especie de set para distintos propósitos publicitarios, incluidas promociones de eventos de celebración de quinceañeras, tanto de aquí como de la gente que viene de otras partes del país y que aprovecha ese histórico escenario para una postal cargada de folclor vallenato, en el que las fachadas coloniales sirven de fondo para tal fin.
El entusiasmo es grande y se ha vuelto común ver las escenas que caracterizan una parranda vallenata, una agrupación musical en vivo y al aire libre, porque sus calles, plazas y callejones peatonales se transformaron en el epicentro de la alegría festivalera, atrayendo así a cada visitante que llega en busca de conocer un poco más de esa magia musical de la que tanto se habla en Colombia y en muchas otras esferas del mundo.
Resulta de mucho agrado el aseo y el ornato desarrollado durante esta temporada en el Centro Histórico; eso lo muestra con una cara renovada, limpia y organizada, como resultado del esfuerzo conjunto entre la Alcaldía de Valledupar y la Cámara de Comercio de Valledupar que este año tomaron la decisión de llevar la feria Expofestival a las calles y callejones peatonales de ese sector. En realidad, es una buena apuesta para ofrecerle una interesante experiencia al visitante, al tiempo que se dinamiza la economía local. Desde estas líneas destacamos esa acertada articulación institucional que muy seguramente garantizará una logística adecuada.
Sin embargo, seguimos insistiendo en la necesidad de optimizar las redes eléctricas, redes húmedas, acueducto y alcantarillado de manera permanente en ese sector y no solo durante los días de estas festividades, porque la coyuntura del momento demuestra que el Centro Histórico de Valledupar es una buena opción para consolidar procesos alrededor de la cultura colonial de la ciudad. Eso obliga a hacer una planificación de gran tamaño que permita optimizar todo lo relacionado con el saneamiento básico de la zona y así responder a las exigencias de un público enamorado de los encantos de la Capital Mundial del Vallenato.
Valoramos también los esfuerzos por controlar la seguridad y el buen comportamiento ciudadano en el sector por parte de la Policía Nacional, entidad que, además de los patrullajes motorizados, le apostó a la presencia permanente de los agentes constituidos por jóvenes bachilleres, quienes impiden el acceso de personas de calle y de cualquier manifestación que atente contra la tranquilidad del público que se acerque al Centro Histórico.
Es de mucha importancia que, en la presente edición del Festival Vallenato, el Centro Histórico se haya constituido en ese escenario que marca la diferencia en medio de la extensa y variada programación festivalera. Pero más importante sería que esa misma dinámica fuera constante durante los 365 días del año en Valledupar.
El llamado es a que no decaiga el entusiasmo una vez termine el Festival; sino todo lo contrario, en el sentido de que la clausura de este se convierta en el punto de partida para comenzar a repensar el funcionamiento del Centro Histórico mediante una fuerte articulación con todas las dinámicas que allí se pueden desarrollar, tal como ha quedado demostrado en el presente momento.
