La reciente aprobación de un empréstito por $130 mil millones por parte del Concejo Municipal, que se suma a los $150 mil millones previamente adquiridos, más la celebración de este Lunes Santo en honor a Ecce Homo, le brindan a Valledupar una coyuntura especial para hacerle peticiones puntuales tanto al alcalde Ernesto Orozco como al santo patrono de los vallenatos. Al final no se cuestiona el endeudamiento, sino que la ejecución, la obra, no sea exitosa y bien hecha.
Son dos aspectos de gran relevancia para el municipio de Valledupar, el primero, el elevado endeudamiento a cifras que superan los $295 mil millones y, en segunda medida, el aspecto religioso que siempre ha estado presente en un día como el que hoy se celebra en esta capital.
Ese nivel de endeudamiento al que se ha sometido Valledupar es una apuesta de gran calado que compromete el presente y el futuro fiscal del municipio. Y precisamente por eso, exige algo más que la simple ejecución presupuestal y demanda visión, planificación y participación real de la ciudadanía. En eso hemos venido insistiendo por estas líneas.
En esta fecha especial reiteramos el llamado a la administración municipal, en cabeza del alcalde Ernesto Orozco, para que priorice la planificación integral del desarrollo territorial, ambiental y turístico de la subregión de los ríos Candela y Badillo en razón a que estos territorios representan un importante patrimonio natural y el sustento cultural y económico de comunidades campesinas e indígenas que suelen ser relegadas de los procesos de toma de decisiones administrativas y políticas.
Está bien que la administración municipal haga intervenciones como las que se planean ejecutar con esos nuevos $130 mil millones, pero eso resultaría mejor se si hace ordenando el crecimiento con criterios de sostenibilidad, proteger los ecosistemas, dignificar la vida rural y potenciar un turismo responsable que genere ingresos sin destruir la base natural que lo sustenta. Para ello, se requiere la participación de las comunidades con mesas de trabajo, consultas previas y construcción conjunta de los planes de ordenamiento y manejo. Precisamente, eso último, que es de gran importancia, no existe.
Tenemos el precedente sobre la inexistencia de un Plan de Manejo, PM, para el balneario Hurtado, en el río Guatapurí, algo que durante años se ha solicitado, pero no se ha obtenido respuesta al respecto, pese a que se trata de un instrumento que permitiría regular su uso, garantizar su conservación y organizar la actividad turística. Si esto no se ha logrado en uno de los sitios más visibles y concurridos del municipio, ¿qué puede esperarse de zonas aún más vulnerables como las cuencas de Candela y Badillo?
Todo ello obliga a que esta vez los recursos provenientes de este alto endeudamiento se orienten con criterio estratégico, eso podría sentar las bases de un modelo de desarrollo equilibrado y sostenible. Pero si se diluyen en intervenciones aisladas o improvisadas se corre el riesgo de pagar un alto costo financiero, ambiental y social.
A todas estas, en el marco de la Semana Santa, y particularmente de la tradicional procesión del Lunes Santo en honor al Ecce Homo, pedimos que el santo patrono ilumine las decisiones de quienes hoy tienen en sus manos el rumbo del municipio, y que ese “milagro” que muchos esperan no sea otro que la voluntad política de hacer las cosas bien.
En esta fecha especial rogamos para que el buen juicio del alcalde Ernesto Orozco se revista de iluminación divina y haga posible que esa inversión histórica encuentre su justificación en resultados concretos con ríos protegidos, comunidades fortalecidas y un desarrollo que llegue, por fin, a todos los rincones del municipio de Valledupar.
De esa vía, tan importante -como las otras del programa asociado a este nuevo financiamiento- ampliaremos nuestra opinión en próximo editorial.
Mary Saurith de Ortega
EL PILÓN manifiesta su dolor, el de la comunidad vallenata y de los gestores culturales de Valledupar por la muerte de Mary Saurith, esposa de nuestro gran columnista Rodolfo Ortega Montero, a quien abrazamos junto a su familia. Sus virtudes, ánimo, positivismo y alegría siempre marcaron nuestra vida y producción editorial, y nuestros eventos. Solo lágrimas y buenos recuerdos nos deja Mary. Nunca la olvidaremos…
