El carro escalera de bomberos que tiene cuatro años parado y que costó a la comunidad $3.600 millones es un monumento al despilfarro y a la desidia. Y si alguien debe responder es la persona que hoy ejerce la Gobernación, la institución que lo compró: la señora gobernadora Elvia Milena Sanjuan. Si no es ella, quién podría ser. Nadie más. Porque además de que puede contar con los dineros necesarios, tiene la responsabilidad de cuidar, mantener y poner a funcionar un activo propio del departamento.
El hecho de que los órganos de control, Contraloría General de la República, Procuraduría General de la Nación y la Fiscalía General no hayan hecho nada, o lo suficiente, no deja de ser un monstruoso escándalo del tamaño de la gran Catedral de Valledupar. El debate de marzo del año pasado que activamente citó en la Asamblea el diputado Jesús Suárez tampoco logró el resultado esperado, dado el quite gubernamental.
Existe además una Comisión Departamental de Moralización, que integran aquellas entidades. ¿Por qué no se reúne y coordina acciones?
