El pueblo colombiano sufre la salida de su selección del Mundial 2026. Muy lamentable no haber podido avanzar a cuartos de final pese a terminar invicta y de mostrar un buen nivel competitivo, pero fue determinante una falla en los cobros desde el punto penal.
Así es el fútbol, un deporte que despierta emociones y se roba la atención de todo un pueblo, aunque no siempre se triunfa. Qué bueno hubiese sido la victoria deportiva, no se pudo y se evitó que la dicha se diera de manera completa para esas miles de personas que, en Valledupar, previo y durante el partido, tuvieron la oportunidad de conseguir ingresos para la satisfacción de sus necesidades básicas.
Ese es el otro partido que muchos juegan de manera diaria, el de la supervivencia económica. Mientras unos analizaban esquemas tácticos y otros esperaban el resultado frente a la selección de Suiza, una gran población de la capital vallenata que se dedica al comercio informal aprovechó la fiesta deportiva para lograr ingresos con la venta de camisetas, banderas, gorras, cornetas, comidas rápidas, bebidas frías y hasta pantallas improvisadas en espacios públicos que se convirtieron en protagonistas de una dinámica comercial que representó un alivio para cientos de familias que dependen del rebusque diario.
