EDITORIAL

La vía Río Seco–La Mina justifica parte del nuevo endeudamiento

Según muestra el marco teórico del proyecto, esa es una región en la que entre 110 y 150 unidades productivas sostienen economías familiares basadas en café, cacao, frutales y cultivos de pancoger, lo cual hace indispensable contar con buenas vías para transportar los productos hacia los distintos mercados.

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Dentro de las obras que se ejecutarán con los recursos provenientes del empréstito por valor de $130 mil millones, que el Concejo Municipal acaba de aprobar, se encuentra el mejoramiento de la vía de Río Seco hasta La Mina, unos 13 kilómetros que conectan a esa región agrícola y turística de destino con la ruta nacional Valledupar–San Juan del Cesar (Ruta 80).

Sin duda alguna que esa es una obra de infraestructura de gran importancia en razón a que podría ayudar a impulsar el desarrollo rural del municipio de Valledupar y su zona de influencia en la Sierra Nevada.

Según muestra el marco teórico del proyecto, esa es una región en la que entre 110 y 150 unidades productivas sostienen economías familiares basadas en café, cacao, frutales y cultivos de pancoger, lo cual hace indispensable contar con buenas vías para transportar los productos hacia los distintos mercados.

En ese sentido, se justificaría que la administración municipal haga una gran inversión en vías terciarias, basada en la actual precariedad de las carreteras de esa zona y que limita la competitividad de esos productores porque encarece los costos logísticos, reduce los márgenes de ganancia y hace que se pierda el interés por invertir en proyectos rurales.

Al analizar la intervención propuesta dentro del Eje 2: Infraestructura para el Desarrollo Sostenible para la Movilidad, encontramos que esa obra tendrá un impacto muy significativo, debido a que la mayoría de la mano de obra es indígena y de carácter familiar, además de que cualquier mejora en la conectividad repercute directamente en la calidad de vida de comunidades enteras. Con razón la comunidad kankuama ha tenido mucho interés en el proyecto.

Se destaca que, durante las temporadas de cosecha de café, entre octubre y enero, en la zona se registra un aumento poblacional temporal de hasta 400 trabajadores. En consecuencia, se necesita una vía que garantice movilidad segura y eficiente para la producción y para la circulación de personas.

También está el componente turístico, de la mayor importancia para Valledupar, que involucra entre 90 y 110 familias que dependen directamente de la actividad en los balnearios de los ríos de la región y sus alrededores, generando empleos como guías, cocineras tradicionales, administradores de estaderos y artesanas, especialmente tejedoras de mochilas kankuamas que tienen mucha demanda.

Como se puede ver, esa vía puede convertirse en un corredor productivo y también turístico cultural y de naturaleza, suficientes razones para apuntarle a ese tipo de obras viales, que tienen rentabilidad económica y social.

El proyecto ya está definido con una inversión de $45.000 millones y un plazo de ejecución de 12 meses. La tarea ahora será la de vigilar que se haga una correcta ejecución con transparencia en la gestión de los recursos, con supervisión técnica rigurosa y que la institucionalidad tenga la capacidad para hacer cumplir los tiempos establecidos.

Este tipo de obras pueden contribuir en la transformación positiva de la realidad de esas zonas rurales del municipio de Valledupar y están en armonía con lo que hemos venido planteando en editoriales anteriores en el que conminamos tanto a la Alcaldía de Valledupar como a la Gobernación del Cesar a desarrollar proyectos viales, pero siempre respetando el entorno ambiental de la Sierra Nevada y los territorios indígenas, incorporando criterios de sostenibilidad y participación comunitaria en todas las etapas del proceso.

Señor alcalde: esa explosión turística que se podrá dar en el futuro, debe ser acompañada y anticipada —con participación de la comunidad en todas las fases— con un apropiado ordenamiento espacial- territorial, accesos viales, sitios de acceso y estadía, seguridad, planes de manejo de balnearios, que incluyan la preservación de las cuencas y de la calidad del agua, en especial por la descarga de aguas residuales.

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