Una de las características permanentes del sistema político colombiano ha sido la falta de una oposición democrática, fuerte y organizada, al gobierno de turno. Ahora, con la consolidación de un gobierno de Unidad Nacional propiciado por el mismo presidente, Juan Manuel Santos Calderón, y el fortalecimiento de su coalición en el Congreso de la República, nuevamente volvemos a lo mismo.
Fue amplio el respaldo de los votantes a la opción de Santos Calderón, quien prácticamente triplicó la votación de su contrincante Antanas Mockus, del Partido Verde.
No obstante ese gran apoyo popular al Partido de la U, Santos optó por llamar a personas de otras divisas políticas, como Germán Vargas Lleras, de Cambio Radical, para el Ministerio del Interior y de Justicia; o a Juan Camilo Restrepo, del Partido Conservador, para el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural; además de acoger iniciativas programáticas del Partido Liberal o del Polo Democrático para hacerlas parte importante de su programa de gobierno.
En ese contexto, el país esperaba que el Partido Verde, comenzando por su candidato, el profesor y ex alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, se diera a la tarea de organizar a su bancada en el Congreso para liderar una oposición legítima y democrática al gobierno de Santos; como es lo deseable y conveniente en una democracia madura y seria.
Pero hoy lo que vemos es un Partido Verde diluido en el Congreso de la República, en unos liderazgos aislados como el de Gilma Jiménez, con los temas a favor de la niñez, fundamentalmente. Adicionalmente, el ex precandidato presidencial, Sergio Fajardo, no encontró las condiciones propicias para entrar a formar parte del Partido y por lo pronto sigue con su movimiento Compromiso Ciudadano Por Colombia, en una tolda aparte.
Es evidente la crisis de liderazgo en el Partido Verde, hoy en polémicas internas de nepotismo cuando se especula que sería Adriana Córdoba, la esposa de Mockus, la candidata a la Alcaldía de Bogotá, que sería escogida a dedo en oposición a una candidatura fuerte y de más arraigo popular como sería la de Enrique Peñaloza Londoño.
De otra parte, una crisis similar de liderazgo y de identidad está viviendo el Polo Democrático Alternativo; agrupación que se encuentra dividida entre los seguidores de Gustavo Petro, de una parte, quien cuenta con un reconocimiento y capital político propio, partidario de una izquierda democrática, moderna y fresca y la vieja izquierda partidaria de una oposición radical a Santos, pero con tesis obsoletas, partidarios de un Estado absorbente y asfixiante de la iniciativa privada. En el Polo también es latente la crisis y es altamente probable una división entre el área de Petro y la de sus opositores más recalcitrantes, críticos hasta de los diálogos abiertos que sostuvo este dirigente con Juan Manuel Santos, en temas como el de la distribución de tierras que defendió durante la campaña.
Por todo lo anterior, consideramos que ni el Partido Verde ni el Polo Democrático Alternativo muestran hoy condiciones para liderar una oposición, insistimos, democrática, crítica, pero constructiva, al proyecto de la Unidad Nacional que propone Santos, que amenazaría por convertirse, sin esa oposición necesaria, en un proyecto hegemónico.
El sistema político colombiano requiere contar con una oposición fuerte, con capacidad de acción política, con acceso a los medios de comunicación que controla el Estado, para hacerle contrapeso al proyecto de la Unidad Nacional. Ni el Partido Verde, ni el Polo Democrático, se ven con la capacidad de liderazgo político necesario para liderar esa oposición que requiere la democracia colombiana. ¿Será el de la Unidad Nacional un gobierno sin oposición?.
¿Un gobierno sin oposición?
Una de las características permanentes del sistema político colombiano ha sido la falta de una oposición democrática, fuerte y organizada, al gobierno de turno. Ahora, con la consolidación de un gobierno de Unidad Nacional propiciado por el mismo presidente, Juan Manuel Santos Calderón, y el fortalecimiento de su coalición en el Congreso de la República, […]
TE PUEDE INTERESAR
- Editorial
Ahorrar energía sí, pero sin castigar la necesidad del servicio
- Editorial
Bienvenidos todos los eventos en pro de la lectura
- Editorial
Del arroz y otras crisis: ¿y por qué no una Misión Animar 2?
- Editorial
¿Termoeléctrica propia?: eso tiene mucho de ancho y bastante de largo
- Editorial
Abelardo de La Espriella, a ritmo de puya vallenata
- Editorial
Un informe para pararle oreja





