El reciente encuentro entre Álvaro Uribe Vélez y Humberto de la Calle fue más que una simple reunión política. Fue una lección para todos. Ellos representaron posturas muy distintas sobre la paz: uno, la mano dura; el otro, la negociación. A pesar de sus diferencias, se sentaron a conversar. Este gesto nos enseña que dialogar no es rendirse, sino reconocer que la otra persona también tiene algo que decir.
Durante mucho tiempo, los colombianos hemos vivido en bandos opuestos, como si el que piensa diferente fuera un enemigo. Este encuentro nos muestra que podemos hablar sin dejar de lado nuestras ideas, que podemos debatir sin insultarnos. Es un llamado a salir de nuestras “trincheras” y empezar a construir puentes.
Aquí en Valledupar tenemos un espacio que hace lo mismo: La Tertulia. Es un lugar donde jóvenes, líderes y ciudadanos se encuentran para hablar de lo que nos importa: salud mental, oportunidades para la juventud y cómo hacer de nuestra ciudad un lugar más vibrante.










