Valledupar debe atreverse a darle oportunidad a todas las personas. Desde el estudiante con ganas de experimentar en programación, hasta el artista que quiere contar nuevas historias con herramientas digitales.
Durante mucho tiempo, los colombianos hemos vivido en bandos opuestos, como si el que piensa diferente fuera un enemigo.
El impulso que hoy vivimos es un activo demasiado valioso como para arriesgarlo en la improvisación. La pregunta que debemos hacernos como ciudad es si estamos dispuestos a dar el siguiente paso.
Tras una tertulia juvenil, concejales de Valledupar se comprometieron a hacerle seguimiento a la política pública del municipio, sancionada hace un año.
A pesar de las condiciones climáticas adversas, más de 30 jóvenes se sumaron a la causa para llevar alegría y esperanza a los vallenatos más vulnerables.
Al usar nuestras plataformas para educar, inspirar y generar conciencia, estamos contribuyendo a un cambio cultural.
Las buenas acciones parecen ser cada vez más raras, mientras que el amarillismo llena los espacios públicos y digitales.