En la tarde del jueves tuvo lugar la conferencia del académico Miguel Maldonado Martínez, titulada ‘El Chocorazo, invento caribe’. Comenzó la disertación explicando el origen de la palabra “chocorazo”, de la que dijo es típicamente colombiana y proviene del término “chócoro”, referido a utensilio de cocina dañado o roto, y que el maestro Mario Alario Di Filippo, en su Lexicón de colombianismos, define como “fraude electoral”; “chocorear”, cometer fraude electoral, y “chocorero”, el que comete fraude electoral.
Sobre los primeros usos del término en referencia a lo electoral, afirma que fue el sacerdote Pedro María Revollo quien, en su obra “Costeñismos colombianos”, define “chocorazo” como canasta de votos que ilegal y subrepticiamente se introducen en una urna eleccionaria, y pasa a recordar que el primer gran chocorazo se dio en Barranquilla en 1885, cuando en los escrutinios de Sabanilla, que contaba con menos de quinientos habitantes, aparecieron veinte mil.
Más tarde, en San Zenón, Magdalena, donde había menos de mil electores, aparecieron tres mil votos.
En el plano internacional, afirma, Colombia ocupa el primer lugar en el escalafón de chocorazos, seguida por Venezuela, México y Argentina. En Europa, España y Ucrania ocupan los primeros lugares, y Nigeria en el África.











