La rendición de cuentas no es un mero acto de cortesía gubernamental, tampoco una puesta en escena cuidadosamente editada para satisfacer expectativas superficiales. Todo lo contrario, es un espacio en donde se debe realizar un ejercicio muy genuino de autocrítica, responsabilidad y compromiso con la ciudadanía.
En este contexto, la rendición de cuentas de la gobernadora del departamento del Cesar, Elvia Milena Sanjuán, deja más interrogantes que certezas, dejando consolidada la muy preocupante tendencia de convertir este ejercicio en una mera formalidad desprovista de la real voluntad con el dialogo ciudadano, esto, solamente refuerza la desconfianza de la población en sus instituciones.
El intríngulis central radica en la forma en que se concibe y ejecuta este proceso. En lugar de ser un espacio de deliberación y confrontación de ideas, lo que se ha podido observar es una puesta en escena donde la administración solamente se ha limitado a exhibir supuestos logros sin abordar con rigor los retrasos, las deficiencias y las inconsistencias en la ejecución de las políticas públicas. La transparencia no se basa única y exclusivamente en exponer cifras de manera unilateral, sino también en ofrecer información verificable, contextualizada y contrastable con la realidad que vive cada uno de los ciudadanos del departamento del Cesar.











