En Valledupar, el deporte ha dejado de ser una actividad de domingos para convertirse en el motor que mueve a la comunidad. No se trata solo de competencia; es una herramienta que forma jóvenes y reconstruye el tejido social. En este escenario, la gestión del INDER ha buscado que la ciudad no solo juegue, sino que se convierta en un referente nacional.
El orden administrativo ha sido el primer paso. Con la certificación de calidad ISO 9001:2015, la entidad envía un mensaje de responsabilidad: el deporte en Valledupar ya no se maneja desde la improvisación, sino bajo procesos que buscan resultados sostenibles. Pero más allá de los sellos de calidad, el verdadero impacto se siente en los barrios.
Hoy, más de 2.400 niños y niñas en las Escuelas Integrales de Formación Deportiva encuentran en el fútbol, el boxeo o el taekwondo un refugio y una oportunidad de crecimiento. Disciplinas que no solo fortalecen el cuerpo, sino que enseñan valores que la calle muchas veces intenta arrebatar.





