COLUMNA

Una semblanza de Simón Bolívar

A 180 años de su muerte Dr. Walter J. Arias Almenares Jaca – Huesca – España Simón Bolívar nació en Caracas, Venezuela, el 24 de julio de 1783. Su padre, Juan Vicente Bolívar muere el 19 de enero de 1786 y su madre, Maria Concepción Palacios y Blanco, fallece el 6 de julio de 1792 […]

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A 180 años de su muerte

Dr. Walter J. Arias Almenares
Jaca – Huesca – España

Simón Bolívar nació en Caracas, Venezuela, el 24 de julio de 1783. Su padre, Juan Vicente Bolívar muere el 19 de enero de 1786 y su madre, Maria Concepción Palacios y Blanco, fallece el 6 de julio de 1792
Fueron sus maestros de infancia, Simón Rodríguez, Andrés Bello, el padre Francisco de Andujar; pero su verdadero forjador intelectual, fue el Marqués de Ustáriz, en Madrid, España.
El 26 de mayo de 1802, se casa con Maria Teresa Rodríguez del Toro en Madrid, quien fallece el 22 de enero de 1803 en Caracas, Venezuela. El 16 de junio de 1822 conoce a Manuelita Sáenz en Quito. Y el 15 de julio de 1827, hace su último viaje de Caracas a Bogota, no volvería con vida a su ciudad natal. El 25 de septiembre de 1828, intentan asesinar a Bolívar en Bogota; lo salva Manuelita Sáenz.
El 8 de mayo de 1830 hace Bolívar su ultimo viaje a su destino final, llega a Santa Marta, el primero de diciembre en estado de gravedad y el 6 de diciembre se dirige a la Quinta de San Pedro Alejandrino, propiedad de Joaquín de Mier, de origen Español.
El 10 de diciembre dicta la última proclama y el 17 de diciembre de 1830 muere en esta Quinta. El ultimo adiós del libertador, en un último esfuerzo por restablecer la reconciliación política, Bolívar dejó el gobierno en manos de Rafael Urdaneta y partió a la Costa camino a Europa.
Pero la muerte le sorprendió en la quinta de Joaquín Mier en Santa Marta.
En su último discurso expreso su testamento político.” Todas las revoluciones, todos los excesos se me han atribuido y tal vez si no hubiera habido convulsiones la sospecha hubiera alarmado a aquellos que temían mi influencia y me suponen ambición.
Empero el tiempo pondrá al gobierno de Colombia sobre bases sólidas, ésta no temerá entonces ser amenazada por un solo hombre, ni tampoco estará sujeta a ser desgarrada por las facciones. Entonces, sin duda terminara mi ausencia, regresando al seno de una patria de la que no puedo separarme sin un vivo dolor…”.

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