Una relación de pareja, llámese unión marital de hecho o matrimonio civil, es un contrato donde dos socios realizan una inversión de dinero, afecto, emociones, anhelos y sueños, esperando recibir un adecuado manejo y retribución de los mismos dentro de la sociedad, pero si no es así, en lugar de vivir felices por siempre, serán desdichados hasta que tomen la sabia decisión de no seguir invirtiendo en una sociedad que los está desangrando.
A la hora de iniciar una relación, algunas personas se enfocan en aquello que necesitan, mientras otras se enfocan en aquello que desean compartir. Si tienes muchos vacíos, tendrás muchas necesidades, pero si cuentas con la estabilidad y el bienestar integral para sostenerte sin ayuda de nadie, tu tranquilidad te permitirá disfrutar de una persona que cuente con las mismas bondades. El problema es que carencia llama carencia, y aquel que necesita controlar será perfecto para aquella persona que necesita ser protegida. La persona con vacíos emocionales o económicos inundará con su ansiedad cualquier momento de alegría, y se sentirá amenazada cuando los demás sientan paz.
Ahora, teniendo en cuenta que una relación es un contrato donde los socios deben invertir, asociarse con alguien repleto de carencias que espera siempre recibir resultará en un verdadero fraude emocional. Los vacíos emocionales y las carencias afectivas que no se trabajan llevan a adicciones, infidelidades, discusiones constantes o agresiones tanto físicas como psicológicas, que dejan una fuga no solo de capitales, sino de emociones y sueños, por asociarse con alguien que en lugar de querer invertir en una relación, quería sacar provecho de la rentabilidad afectiva de otra persona.





