COLUMNA

Un matrimonio indisoluble

Para los mal llamados colombianos, que le apostaron al deterioro de las relaciones entre Colombia y los EE. UU., y que con protervas intenciones se la jugaron a fondo para que el presidente Donald Trump interviniera militarmente a Colombia, lamento informarles que les salió el tiro por la culata, pues el encuentro que sostuvieron Petro […]

canal de WhatsApp

Para los mal llamados colombianos, que le apostaron al deterioro de las relaciones entre Colombia y los EE. UU., y que con protervas intenciones se la jugaron a fondo para que el presidente Donald Trump interviniera militarmente a Colombia, lamento informarles que les salió el tiro por la culata, pues el encuentro que sostuvieron Petro y Trump en la Casa Blanca no pudo ser más fructífero en términos de respeto y entendimiento mutuo. Es que, a pesar de que ambos mandatarios son tan distintos en materia ideológica, hay puntos en común sobre los cuales se puede lograr consensos. De hecho, y no es un dato menor, la relación de Colombia con los EE. UU. data de 1822, cuando nuestra nación es reconocida como una nación independiente por parte de los Estados Unidos. De eso hace nada más y nada menos que 204 años, más de dos siglos (¡!). 

Se olvidaron también los mal llamados colombianos que en esos dos siglos de relaciones han ocupado la presidencia, de manera alternada, liberales, conservadores y ahora un progresista, y por el otro lado, republicanos y demócratas, y que, a pesar de las diferencias, insistimos, ha prevalecido el entendimiento y la mutua cooperación en materia de seguridad, comercio, políticas antidrogas, etc.

En síntesis, Colombia y EE. UU. han sido históricamente países aliados, con algunos desencuentros, pero es que esto, al igual que en todo matrimonio, es de normal ocurrencia. Lo importante es tener siempre la disposición de buscar, a través del diálogo, consensos en medio de las diferencias, sobre la base del respeto y la empatía, y no con el garrote en la mano, como pretendían algunos. Lo ocurrido el pasado tres de febrero en la Casa Blanca es una muestra de que se puede dialogar civilizadamente para buscar soluciones a los problemas dentro de una agenda común. La lección es clara: el interés nacional siempre debe prevalecer sobre los intereses políticos, en el entendido de que este último es tan solo un accidente. 

 Por último, ya se han hecho costumbre los elogios de los mandatarios estadounidenses para el presidente Petro. Recordemos las palabras de Biden: “Cuando Colombia y Estados Unidos se unen no hay nada que no puedan lograr”. Elogios que continúan con Trump: “Nos llevamos muy bien, tuvimos una reunión muy buena, nos entendimos de maravilla”. 

Nota de cierre: mi apoyo irrestricto para rector de la Universidad Popular del Cesar, al Dr. Jorge Naín Ruiz Ditta. Invito a todos los que me honran con su amistad, a mis exalumnos y a todos mis colegas a que sumemos nuestros esfuerzos en torno a esta candidatura; ¡UPC, despierta!  darioarregoces2308@hotmail.com

TE PUEDE INTERESAR