El 27 de octubre del año pasado escribí en este mismo periódico que Luis Alberto Monsalvo era el propio opositor de Luis Alberto. Se cumple un año de la sentencia mediante la cuál fue condenado Monsalvo.
Declive que le empezó en el año 2020, con presuntos sobrecostos en los mercados que adquirió la Gobernación del Cesar al inicio de la pandemia y la torpeza del ente departamental de no publicar inicialmente en el Sistema Electrónico para la Contratación Pública (SECOP) estos contratos, a través de los cuales adquirió dichos mercados. El gran primer error del segundo mandato de Monsalvo, un error burdo de 41 contratos por $17.054 millones de pesos.
Un error que aunque notorio, no se compara con los errores del PAE, que lo llevaron a la condena. Una cadena de errores del primer mandato de Monsalvo, representada en dos contrataciones del Programa de Alimentación Escolar – PAE, vulgares e ilícitas, en las cuales la Contraloría General de la República, encontró sobreprecios de las raciones, raciones pagadas pero no entregadas y concentración de contratos en manos de unos pocos oferentes. Uno de esos dos contratos irregulares se celebró por un valor de $17.145 millones de pesos.




