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Todos tenemos sed de vivir

Es vendimia de vida, ensoñación y alegría. Es imaginación, tonada nutricia del alma y purificación de los sentidos

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El ser humano como sistema realiza un conjunto de procesos de autorregulación para el mantenimiento del equilibrio interno en la composición y propiedades vitales. El agua es una especie de sustancia reveladora, una sustancia madre. Es vendimia de vida, ensoñación y alegría. Es imaginación, tonada nutricia del alma y purificación de los sentidos. El ser humano por naturaleza es un sempiterno sediento. Tiene sed biológica, emocional, estética y espiritual; por eso tiene sed de vivir, de amar, de aprender, de justicia y de paz.   

La sed conmueve de tristeza por la deforestación que desnuda la ribera de los ríos. La sed es la cruz del campesino que ofrece oraciones para que vuelvan las aguas y crezcan los ríos. Con el agua, brota la flor del campo, surge la vida, cesa el hambre. La sed es la ansiedad de la rosa para prolongar la dulce fragancia de los pétalos. 

La sed hace derramar lágrimas a los pájaros cuando ven la soledad de los árboles deshojados. La sed es la ansiedad de la rosa por prolongar la dulce fragancia de sus pétalos. Es el grito de los bosques cuando el fuego arroja lanzas coloradas y baña de cenizas el paisaje. La sed es la cruz del campesino que ofrenda oraciones para que lleguen las lluvias, germinen los frutos y cese el hambre.

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