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Su majestad, la poesía

“Para mí no existe un día en que no acuda a tu regazo, a buscarte en el silencio, en lo profundo de mis sueños, en el eco de las cosas, en el fulgor de las estrellas.”

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No olvidé tu día. ¿Cómo he de olvidarlo? Si me hiciste lo que soy, si me hiciste lo que valgo. Si entre versos he dormido y con ellos he despertado, arrullado entre las musas como un niño abandonado, como aquel que no sonríe porque el llanto lo ha calmado.

Para mí serás eterna en el ocaso de mis años, serpenteante, cual cometa, que destella sin cansancio, deambulando en el desierto o en el cielo que aún se enciende, que se presta como lienzo para colgar en él la luna que se cubre con su manto.

¿Cómo he de olvidarte? Si el susurro de Calíope fue mi canto por fortuna, cuando en noches de desvelo, cuando el sueño se ausentaba, y solo el grito del silencio con bullicio acompañaba, y en el cielo tú surgías y entre estrellas me arrullabas.

¿Cómo he de olvidarte? Si es por ti que existe el hombre, el amor y la ternura, la belleza de las cosas, la tristeza y la amargura; la comedia y la tragedia, son paridas en tu seno, porque muestras en tu espejo la cordura y la locura.

¡Oh, mi reina! ¡Oh, mi canto! Mi caricia, mi aliciente, pues contigo me levanto, aunque en versos yo me duermo, entre arrullos de mi madre, musa eterna en mi desvelo, y aunque sueñe pesadillas, entre lágrimas y espantos, soy tu hijo, tu poeta, soy tu sangre, tu soldado.

¡Oh poesía, reina mía! Que a vivir me has enseñado a atrapar en el silencio melodías que se esconden entre rizos perfumados, que se esfuman si no adviertes que en la brisa existen cantos, pero igual también habitan muchas risas, mucho llanto.

Quién no escucha en el silencio lo que dice algún rapsoda, o algún poeta que emociona con sus versos declamados, cantautores que enceguecen con el cielo encapotado, con sus rimas y lamentos, pero siempre enamorados.

¡Oh poesía! ¡Oh silencio! ¡Oh alegría! ¡Oh lamento! Soy poeta, soy tu siervo, soy tu alma, soy tu cuerpo. Solo soy un mensajero que le ayuda al suave viento entre hojas que en él danzan como voces de un aliento, que se escapan de algún alma que derrama lo que sienten, que se fijan en el cielo como gritos estridentes; que se mueren en la playa como ola que se duerme fatigada en la marea de recuerdos aún presentes.

Aunque digan que es un día en el que hay que recordarte, para mí no existe un día en que no acuda a tu regazo, a buscarte en el silencio, en lo profundo de mis sueños, en el eco de las cosas, en el fulgor de las estrellas, en la distancia inalcanzable, en el bramido de algún monte, en el tiempo que no existe o en la penumbra de la noche.

¡Oh poesía que navegas con tus versos en carrozas! Que atraviesas bravos ríos entre mentes tempestuosas, que descansas entre nubes y entre fúlgidas estrellas tachonando el firmamento, dibujando un triste cielo y a la vez llorando en ellas como lluvias por consuelo.

Tributarte ¡Oh poesía! Un solo día sería egoísta por mi parte, y por ello te susurro en el bullicio del silencio como grito que despierta cualquier sueño al liberarse. José Hierro dijo un día que la poesía es como el viento, o como el fuego, o como el mar; que hace vibrar los árboles y las ropas y abrasa las espigas, las hojas secas y que acuna en su oleaje los cuerpos que duermen en la playa.

Otros, le dan la bienvenida como musa ardiente, necesaria para impulsar la fantasía por caminos de ritmo y de armonía que no tengan abrupta su pendiente; y te añoran como luz, cual candela incandescente, que ilumines el camino siendo guía de los versos que se llenan de ti, mi poesía. Pero a veces estás en las sombras como parte de los sueños, cual oculta espectadora, sin un amo, sin un dueño, esperando que te llamen, en el crepúsculo o en la aurora, para así desvanecerte como versos en las hojas.

Muchas gracias, mi poesía; por elegirme, por aceptarme, porque sabes que en mí brotas en la razón que me conjura, porque vives en mi pecho, en la ilusión y en la cordura, porque sanas con tu aliento mi delirio y mi locura.

Mis queridos lectores, el 21 de marzo fue el Día Mundial de la Poesía.

Por: Jairo Mejía

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