COLUMNA

Solo debemos exigir la verdad

La reacción de la senadora Paloma Valencia por la captura del señor Santiago Uribe Vélez es más que ridícula, como demencial podría calificarse las expresiones de la disparatada congresista; la situación no debe tomarse con el acostumbrado fanatismo propio de este país que endiosa demonios y sataniza a verdaderos líderes. La aprehensión del hermano del […]

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La reacción de la senadora Paloma Valencia por la captura del señor Santiago Uribe Vélez es más que ridícula, como demencial podría calificarse las expresiones de la disparatada congresista; la situación no debe tomarse con el acostumbrado fanatismo propio de este país que endiosa demonios y sataniza a verdaderos líderes.

La aprehensión del hermano del ex presidente de la mano firme y corazón grande debe analizarse con la más cuidadosa lectura, ni atendiendo los gritos de una derecha asfixiante ni mucho menos los aplausos de una izquierda oportunista.

Esta es la oportunidad para que la Justicia pueda revelar uno de los grandes misterios que persigue desde hace mucho tiempo a los Uribe Vélez y su presunta cercanía con un grupo paramilitar denominado los 12 apóstoles, historia que está ligada a la conformación y expansión de estos ejércitos de la muerte en todo el país. Aunque se señala a principal testigo un mayor (r) de apellido Meneses Quintero, de ser un falso testigo, es precisamente en el desarrollo del proceso en el que debe demostrarse si lo que manifiesta el señor Meneses es cierto o por el contrario una estrategia para engañar a la Justicia y enlodar a los hermanos Uribe y no correr como lo hace el reconocido abogado doctor Jaime Lombana en indicar que todo hace parte del cartel de testigos que busca beneficios a cambio de mentiras que involucren a personalidades en actos delictivos.

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