El proceso de mejorar la calidad educativa es compromiso de la Secretaría de Educación, de los rectores y de todos los docentes. La Secretaría puede promover acciones permanentes de actualización, propiciando escenarios de capacitación y encuentros de docentes por áreas. Cada rector en su institución procura desarrollar una ética empresarial, es decir, liderazgo, racionalidad, eficiencia y motivación en las personas que conforman el equipo de trabajo; y, además, realizar de manera periódica, eventos pedagógicos: seminarios, foros, conferencias y fortalecer los semilleros de investigación.
Los gobernantes de turno se hacen responsables de la infraestructura física de las escuelas y colegios: reparaciones pertinentes de las aulas, salas laboratorios, de informática y escenarios deportivos. Un aula múltiple para eventos culturales y reuniones de la comunidad. La biblioteca debe permanecer abierta durante la jornada escolar, con una persona capacitada para cumplir con eficiencia sus funciones.
En la articulación con el SENA, las instituciones rurales, los rectores y la Secretaría de Educación pueden analizar la posibilidad de incluir, además de informática y medio ambiente, otros programas que tengan afinidad con el trabajo de la población, por ejemplo: en el colegio del corregimiento de Guacoche, cuya tradición laboral es la elaboración de tinajas en arcilla, se puede incluir el programa de alfarería, a fin de que los estudiantes aprendan nuevas técnicas de producción de otros de utensilios, con el mismo material. Algo similar ocurre en el colegio de Valencia de Jesús, en donde la especialidad artesanal es hacer ladrillos. En los pueblos de tradición agrícola, se podrían implementar programas de huertas caseras o patios productivos, y desarrollar el proceso de compostaje para obtener abono orgánico.




