Buen día, así decía Luquita, el hombre que dejó huellas imborrables en este departamento como gobernador por dos períodos y amigo inigualable. Después de un largo receso vacacional, flojera y salud, vuelvo al ruedo, para desearles a todos los que me leen, y los que no, que este año sea mejor que el pasado y que la dicha, la felicidad, la salud y, de complemento, la plata sea abundante en sus hogares.
Este año está caliente en la política con las consultas y las elecciones para el Congreso en marzo; hay candidatos para el Senado y Cámara a tutiplén, pues para acceder a ello solamente se necesita, para el primero, ser mayor de edad y, para el segundo, mayor de 30 años y, lógicamente, ser colombianos de nacimiento; si no tienen votos no importa, porque lo que sí tienen es plata para comprarlos.
Pues bien, como es mi costumbre y para que lo sepan y no me pidan el voto, como veo que a menudo le sucede a otros, a veces en forma irrespetuosa, porque quieren votar “tapaos”, canto mi voto para el Congreso: para el Senado, con todo el gusto, con mi familia y amigos que todavía me complacen, votaremos por José Alfredo, para mí todavía el hijo de Luquita, quien va en representación del Partido de la “U”; y para la Cámara, también con mucho gusto, con familia y amigos vamos a votar por El Mello, el nieto del legendario e inolvidable Pepe Castro, quien está dispuesto a vestir de rojo el departamento, pero rojo fuerte, no como los azules desteñidos que ahora rodean a Ape, va en el tarjetón por el Partido Liberal. Esos son mis dos candidatos, con seguridad ganadores ambos, pero que todavía tienen que seguir barriendo pa dentro, como decía Luquita, para conseguir los votos que los ubiquen en el primer lugar.
Dios me ha dado ya una larga existencia, 85 mayos, de los cuales 80 los he vivido alrededor de la política, en donde desde los 15 he participado y por esa experiencia me atrevo a hacer algunos pronósticos electorales: veo elegido para el Senado a José Alfredo, mi candidato, creo que está elegido en representación del gobierno departamental, a Didier también, si los azules no le fallan, pues me dicen que están muy comprometidos con senadores de afuera, por lo menos con cinco, y Claudia Margarita, a quien por sus méritos le dieron una posición privilegiada en la lista del Centro Democrático, sin riesgo de derrota.
Para la Cámara, elegido Ape Cuello, él solo, pues la división del Imperio Chancero en esta oportunidad lo debilitó y no es lo mismo Cruz que Kaleb; le sigue pisándole los talones El Mello, fortalecido con el apoyo de la Gobernación y su desempeño como alcalde y además porque está convencido de que revivirá al partido Liberal que antaño fue una inmensa mayoría en el departamento; creía que el tercero era Gumer, pero ahora oigo que Raúl Machado le está superando en la lista de la “U” y veo que el poderoso Chance, por estar dividido, se puede quedar sin na´, ni Cruz con Ape, ni Gumer en la “U” y el otro cupo es para La Pineda en representación del Pacto Histórico.
Apreciada secretaria de Tránsito, personalmente, hace dos meses le solicité el arreglo del reducidor de velocidad instalado en la carrera 11 con calle 9, frente al Conjunto Residencial Rosas del Ateneo, pues los motociclistas vándalos, que no son todos, le abrieron un boquete y por ahí se meten como balas, exponiendo la vida de los que habitamos en este conjunto. Sería bueno, se lo sugiero por enésima vez, que se echara una pasadita por la calle 10, entre carreras 12 y 13, exactamente en Punto Rojo, para que cambie de genio, si lo lleva bueno, y que también proceda con el programa de direccionar las vías en las calles y carreras que a gritos lo pide Valledupar, que ya no es pueblo sino una ciudad con un desarrollo prodigioso, pero convertida por los malos ciudadanos, en un inmenso botadero de basuras y escombros. No digo mentiras, señor secretario de Obras Públicas, salga y vea lo feo y sucio que está la ciudad.
Por José Manuel Aponte Martínez





