El rasero del presidente Abelardo De La Espriella debería ser aplicado por igual para todos los funcionarios públicos y con mayor razón a quienes entorpecen, malinforman y engañan a los usuarios, como lo denuncian algunos beneficiarios de la Nueva EPS en Valledupar.
Aunque suena desgarrador, hay decenas de afiliados que están sufriendo en carne propia el abandono de la entidad y la falta de presencia de las secretarias de Salud municipal, Jaide Medina Calderón, y departamental, Georgina Paola Sánchez Daza; y de la Superintendencia Nacional de Salud, para que vigilen los servicios vitales de salud que comprenden atenciones médicas fundamentales, de emergencia y básicas para la preservación de la vida y el bienestar; además, para que les entreguen los medicamentos sin contratiempos, por «supuestos» agotamientos.
Se recuerda que el objeto social de la Nueva EPS se orienta a la gestión integral del riesgo en salud y a la protección de sus afiliados dentro del Sistema General de Seguridad Social en Salud, bajo el marco normativo previsto en la Ley 100 de 1993.






