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Por qué votar por Claudia Margarita Zuleta al Senado

¡La política importa! ¡La política cambia las cosas!

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¡La política importa! ¡La política cambia las cosas!

Para comprobarlo basta abrir los ojos cada mañana. Basta ver cómo se ha debilitado el sistema de salud; cómo se deteriora la seguridad; cómo se  las finanzas públicas; cómo crece la informalidad; cómo se aviva la confrontación entre ricos y pobres, como si el país cupiera en una pelea de esquina.

La política es lo que hace que Dinamarca no sea Siria, o que Medellín no sea Quibdó. Dinamarca aprendió —a punta de historia y de instituciones— a tramitar sus diferencias con acuerdos entre distintos; no siempre fue así. Siria, en cambio, sigue tramitando sus conflictos con coerción. Esa es la diferencia entre un país que debate y uno que se rompe.

El país necesita otra política. El Cesar también.

En el Cesar la gente está cansada de la misma política: la que calla, la que se acomoda, la que negocia con Petro mientras el ciudadano aguanta. La de los congresistas que, cuando hay que votar, se ausentan, se hacen los locos, evitan votar para pagar favores, transan.

También estamos cansados de la misma estructura: los mismos con los mismos, haciendo de las mismas. Cansados de que lo público sea un negocio privado; cansados de que el territorio se recuerde solo en campaña, pero se olvide en las decisiones.

Contra ese libreto aparece Claudia Margarita Zuleta y, en buena medida, por eso conecta: porque capta voto de opinión. Porque no llega con la comodidad del clientelismo. Llega con algo más escaso: carácter y método. Y como dijo Einstein: no podemos pretender resultados distintos si seguimos haciendo lo mismo. En política, traducido, es simple: no podemos exigir cambio si votamos por los mismos de siempre.

Hay muchas razones para votar por CMZ al Senado, pero la más sencilla —y a la vez la más contundente— es esta: es diferente. No en el discurso bonito. En la conducta.

CMZ no está hecha para el silencio.

No está hecha para la transacción de puestos.

No está hecha para la política como negocio.

Está hecha para defender intereses reales del Cesar y de la costa Caribe: seguridad sin paños tibios; salud con seriedad; economía regional sin asfixias ni improvisaciones; empleo formal; respeto por el productor rural y por el emprendedor urbano y por la minería; control político sin miedo; y una relación con el Gobierno —sea cual sea— basada en resultados, no en genuflexión.

Y aquí no se trata de prometer milagros. Se trata de una forma de estar en lo público: con preparación, coherencia, convicciones y decencia. Se trata de representar a una región sin venderla al mejor postor.

En resumen: CMZ representa diferencia y cambio. Es oxígeno en una política cansada. Es voz regional con agenda nacional. Es disrupción sin estridencia: la idea de que se puede hacer política sin arrodillarse y sin corromperse.

Por eso, este 8 de marzo, mi invitación es clara: vote por CMZ al Senado. Vote por una forma distinta de hacer política.

Por Enrique Herrera Araújo

@enriqueha

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