Voy a tratar de contestar, de acuerdo a mi experiencia en la materia, la pregunta que se hace el editorialista de EL PILÓN el lunes pasado: ¿serán suficientes 15 nuevos agentes de tránsito? Aclaro que esos nuevos agentes son miembros de la Policía Nacional, que no sé si recibieron enseñanzas del Sena o cualquier otra entidad que los acredite para que firmen el contrato ante la Alcaldía y la Policía —que no es barato, su valor siempre excede los $1.000.000.000, para que vean el pocón de ceros que cuestan esos servicios—.
Yo fui director de Tránsito por 8 o más años y cuando lo hice por primera vez, hace más de 40 años, los azules y los verdes ni siquiera se miraban, no eran enemigos, pero sus relaciones eran poco cordiales y el verde se creía superior al azul, ya estaban bien motorizados y tenían las facultades de imponer el orden como policías, que los hacía ver como superiores, y eso no era así. Logré, mediante charlas y conferencias, que cordializaran y trabajaran en equipo, después de tantos años de no existir ese contrato, porque los prohibieron, aceptaran los verdes o pocholos —como los llama Mary Poli— que su jefe sea la civil secretaria de Tránsito y es con ella con quien tienen que reunirse periódicamente, y las órdenes que recibirán serán de ella y no ser una república aparte que solo obedecerá a sus superiores.
De ser así, las cosas no andarían bien, pues lo primero que deben enseñarles es que no todos los civiles son delincuentes, como ellos creen, especialmente los choferes, ya sean propietarios o asalariados, no, este gremio merece un trato especial, hay que oír sus razones y escuchar sus argumentos y no ser arbitrarios en sus decisiones.
Estamos acosados, saturados y acorralados de agentes haciendo retenes pidiendo el Soat y la tecnomecánica; acorralados de señales de tránsito instaladas caprichosamente, que como en Davivienda están en el lugar equivocado, que tiene al borde de la ruina a los comerciantes, especialmente de la calle 18 desde la 12 hasta la 6ª, que esperan con la paciencia de Job que resuelvan la petición que desde hace muchos días le hicieron al señor alcalde para que estas señales sean levantadas; semáforos locos que duran 10 o 20 segundos en verde y 90 en rojo, produciendo grandes trancones; calles y carreras de doble vía que traen desorden y anarquía y a veces hasta de tres vías, tal como sucede con la calle 14, que cuando se adelantaron los trabajos de remodelación del Centro, provisionalmente de la Octava hasta la Cuarta, le cambiaron orientación, y hasta el sol de hoy.
Pero bueno, me desvié y ahora sí contesto la pregunta del editorialista: creo que sí son suficientes, armonizando con los azules, a quienes al igual que los verdes se les debe dotar de modernas motos para que su labor se multiplique y no dedicándose a ser recaudadores, nada más pendientes del Soat y la Tecnomecánica y más bien estar pendientes en todo el perímetro de la ciudad a que se cumplan las normas establecidas y eviten que nos cuadremos en las esquinas, tal como pasa en la carrera Novena o en todas partes, eso es lo usual; que los camiones distribuidores de cerveza, gaseosas o valores, buses grandes y hasta tractomulas, tengan sus horarios especiales, que los tienen, para transitar por el Centro; evitar en lo posible los retenes en días festivos, horas inauditas y en zonas de gran congestión, que nos tienen hasta la coronita, y la gente ya piensa, una o dos veces, venir a Valledupar, pues casi seguro se van multados y la tratan como una ciudad inhóspita y grosera.
Se peca por exceso o por defecto: ¿no cree la Secretaría de Tránsito que se están excediendo en el uso de las pinturas y los reducidores de velocidad, en muchas partes especialmente en los barrios Alfonso López y Obrero, donde han regado pintura por todas partes, sin ton ni son y en donde en una esquina instalan 8 reducidores y además las señales de pare aéreas y en el piso, mientras en la carrera 11 con calle 9, en el Conjunto Residencial Rosas del Ateneo, necesitamos que reparen una que está incompleta?
¿Podrá la empresa Coca-Cola ponerle cadena y candado a una calle, evitando con ello el fácil acceso al barrio Novalito y a la Iglesia La Natividad? Vale la pena averiguarlo y si no puede, ordenar su levantamiento.
Mis más gratas complacencias por la designación de Lalo Gnecco como nuevo presidente del Concejo; esperamos de él muchas cosas que lo acrediten como un digno sucesor de su padre Lucas Gnecco Cerchar, el inolvidable Luquitas.
Por: José Manuel Aponte Martínez.





