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Miedo: un poderoso motivador en las elecciones

Los candidatos buscan todas las formas disponibles para influir en el comportamiento electoral. Si existiera un manual político real, las tácticas de miedo ocuparían un lugar privilegiado.

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Los candidatos buscan todas las formas disponibles para influir en el comportamiento electoral. Si existiera un manual político real, las tácticas de miedo ocuparían un lugar privilegiado. En pocas palabras: el miedo funciona. Hablar sobre riesgos o generar ansiedad es eficaz para cambiar intenciones y comportamientos, especialmente cuando el comportamiento proporciona una solución a la amenaza.

Estudios realizados por la división de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Pensilvania han concluido que “los humanos están equipados con emociones de enfoque y de evasión y necesitamos ambas para llevar vidas exitosas”. El miedo puede influir en opiniones, pero conocer las formas deliberadas y estratégicas en que se explotan nuestros miedos puede ayudar a mitigar sus efectos.

El miedo puede usarse para dirigir votos hacia un candidato o partido en particular, un método que depende de nuestro instinto natural para encontrar seguridad en los números. Un metaanálisis realizado por la división de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Pensilvania encontró que los mensajes con miedo son casi el doble de efectivos que los mensajes sin miedo. 

Una gran parte de la política consiste en lograr que la gente piense en las cosas como parte de un grupo. Los políticos que usan esta estrategia deben primero demostrar que ellos (o su partido) son los más adecuados para abordar un tema específico. Una vez establecido esto, hacer que la gente se asuste por ese tema puede hacer que busquen consuelo uniéndose a las filas del grupo que se percibe como más capaz.

Las campañas también utilizan el miedo para alejar votos de los oponentes políticos. Esta estrategia puede implicar afirmaciones fácticas o engañosas sobre las limitaciones del candidato contrario o afirmaciones de que una victoria electoral para la oposición conducirá a un desastre total. Y a un nivel más personal, cuando un político pone en duda el bienestar físico o mental de un rival, el objetivo suele ser usar el miedo para hacer que los partidarios duden de su competencia.

Además de impulsar votos, el miedo también se utiliza para disminuir la participación electoral. Esto colige la diatriba de que el expresidente Juan Manuel Santos, le entregó el país a las FARC, que Paloma Valencia es de Izquierda o que el país está acabado por la obra de gobierno del presidente Gustavo Petro. Mucha gente cree que antes de 2022 éramos Suiza y que empezamos a ser Colombia en esa fecha. 

Quizá la mejor manera de evitar ser manipulado sea entender la emoción misma del miedo. El miedo induce retraerse, dar un paso atrás y ser cauteloso. El miedo y la ansiedad nos hacen parar y reevaluar. Pero a menudo, cuando reevaluamos por miedo, tendemos a buscar información que refuerce la idea de que existe una amenaza, lo cual no es necesariamente la información más precisa u objetiva.

El miedo, como la esperanza, pueden ser muy motivadores y no es inherentemente malo. El reto es identificar cuándo el miedo se está utilizando de forma engañosa. Ahora que la campaña presidencial arrancó el electorado debe eludir la táctica del miedo comprobando los hechos. Siempre es buena idea buscar múltiples fuentes de información reputadas y no partidistas.

Por @LuchoDiaz12

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