COLUMNA

Mi Festival Vallenato

Una evocación personal del Festival Vallenato, desde sus orígenes humildes hasta su consolidación como un gran evento cultural y económico, vista a través de la memoria y las vivencias del autor.

canal de WhatsApp

Y expreso “mi” porque cada quien tiene sus propias vivencias y manera de enfocar, sentir y vivir los hechos y por eso haciendo memoria hurgué en mis recuerdos y retrocedí a épocas cuando lo que hoy se conoce como música vallenata era interpretada en forma visible en guitarra y sus ejecutores más conocidos eran un trío conocido como Bovea y sus Vallenatos, dirigido por el samario Julio Bovea, pero esas interpretaciones si bien eran escuchadas con agrado por todos, la primera que me llamó la atención fue la ejecución en acordeón por Alejandro Durán de la canción “La Perra”, y eso porque el cura español que oficiaba en mi parroquia cuando supo de ella, desde su púlpito montó en ira, materializada en acciones con sabor a rabia y exorcismo, lo que transformó esa férrea oposición en promoción de ese rudimento musical. Después supe del 039, La cachucha bacana y no sé cuántas más.

Con el tiempo llegué a Valledupar, no propiamente movido por la música, y me tropecé en uno de esos viajes con el Festival, en sus orígenes, cuando lo organizaba la Oficina Departamental de Turismo del Cesar y a cuya cabeza alcancé a saber de Cecilia ‘La Polla’ Monsalvo, Alonso Fernández Oñate y Darío Pavajeau. El escenario de las presentaciones era algo provisional, de techo tal vez de palma. A uno de esos eventos asistió Juan Gossaín, quien comenzaba a descollar en el periodismo, enviado por El Espectador, y lo observé atravesando la plaza Alfonso López para llegar a la, dizque tarima ubicada por los lados del templo de La Concepción.

En estos más de 50 años vi crecer ese evento y transformarse de una simple fiesta de pueblo en una de las celebraciones populares más grandes del país y con una interesante proyección internacional. Hoy es un megaevento que mueve miles de millones de pesos y la más formidable maquinaria de relaciones públicas que ambienta las condiciones para que gente muy importante se dé cita para esos días en la ciudad y es así como más de un negocio, acuerdos de política partidista y no sé qué más, de allí ha salido.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

TE PUEDE INTERESAR