Un cuarto de siglo en el exilio debería ser suficiente para aceptar el cambio de patria y al país donde resido como propio. No es así. Nunca destruí los caminos del retorno a Colombia y volver es siempre una forma de reencontrarme.
Volví a Valledupar a Villanueva a Manaure a la bella Urumita, a todos esos lugares que hacen parte de mis mejores recuerdos y que durante 25 años me han generado tantas nostalgias, porque como bien dice Poncho Cotes jr. en su expresiva composición “Linda Manaurera”:
“Manaure es la tierra de mis sentimientos pero a Villanueva la cargo aquí adentro…. Tengo que añorarlos con toda razón, sí, allá tengo el alma y aquí el corazón…. Ay! Manaure es la tierra donde yo nací pero en Villanueva tengo que morír… Es que este es el pueblo de mi ensoñación, aquí queda el cielo que hay en mi canción”
Pero aunque la visita a mi país natal no fue para quedarme, sí tuvo que ver con las causas de mi exilio y con el propósito de explorar los caminos del retorno, porque el deseo de regresar siempre ha estado presente.





