COLUMNA

Mi estudio en Cali (Segunda parte)

Mi imprevista mudanza al hogar de doña Laura y don Alonso, además de oportuna, también fue placentera por su ubicación en el barrio San Antonio, sector mágico en una meseta del occidente de Cali ataviada con atributos maravillosos, tales como un agradable microclima, arquitectura antigua con una emblemática capilla de modelo barroco y un amplio mirador de paisajes hermosos.

canal de WhatsApp

Mi imprevista mudanza al hogar de doña Laura y don Alonso, además de oportuna, también fue placentera por su ubicación en el barrio San Antonio, sector mágico en una meseta del occidente de Cali ataviada con atributos maravillosos, tales como un agradable microclima, arquitectura antigua con una emblemática capilla de modelo barroco y un amplio mirador de paisajes hermosos, cercano a la calle quinta (entonces la más amplia y transitada de dicha ciudad), cuya gente seduce con su benevolencia y su sui géneris manera de hablar: por ejemplo, “Mira, ve”. “Al que quiera más, que le piquen caña”, expresión popular muy usada en la ciudad de Cali.

A mi hermana Herlinda le comuniqué los pormenores de mi estancia en Cali y que, por ende, requería dinero lo más pronto posible. Días después, mi hermana me giró trescientos pesos; de este dinero, doscientos pesos me los regaló mi amigo Bernely López Mieles, quien se enteró de mi mala situación a través de Rigoberto Freite, entonces novio de mi benefactora hermana. A doña Laura le entregué el regalo altruista de Bernely, a quien siempre le presté atención médica esmerada y gratuita mientras ejercí la profesión médica.

Doña Laura tenía dos sobrinas; una se ennovió con Jorge Acosta Valle, mi compañero de estudio y vivienda. La otra sobrina, conmigo. Ambas quedaron embarazadas casi simultáneamente. El 6 de enero de 1971 nació mi hija María Fernanda Romero Muñoz, quien en su niñez fue criada en Valledupar por mi madre. En este año tuve mi peor crisis económica —afortunadamente la última—, que superé valiéndome de las inundaciones por lluvias ocurridas en el departamento del Cesar cuando ‘Toño’ Murgas Aponte (q. e. p. d.) fue su gobernador, episodio narrado en una de mis columnas publicadas en este periódico el 21 de mayo de 2020.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

TE PUEDE INTERESAR