Hay días en que el sol del Caribe no solo calienta la piel, sino que ilumina los senderos que nuestros mayores trazaron con el rigor de la palabra empeñada. Hoy, cuando el polvo de la contienda electoral se asienta para dar paso a la majestad de las instituciones, observo con una mirada (mezcla de orgullo y profunda reflexión) el lienzo que la democracia ha pintado para nuestra familia.
Este cuadro no es producto del azar, sino de una herencia que se cultiva en el silencio del hogar y se manifiesta en la plaza pública. Crecimos escuchando que el apellido no es un adorno, sino un compromiso; que la sangre que compartimos con quienes nos precedieron lleva implícito un código de honor: el de servir a la tierra que nos dio el nombre. Recordar a nuestros abuelos es entender que la política, antes de ser poder, fue para ellos una forma de respeto por el prójimo y una extensión de la lealtad familiar.
Tres nombres, tres hombres de mi estirpe, emergen hoy como depositarios de una confianza que trasciende el papel de un tarjetón: Alfredo ‘Ape’ Cuello Baute, Didier Lobo Chinchilla y Gonzalo Baute González. Al verlos allí, listos para ocupar sus curules en el Congreso, entiendo que la política es un arte: el de tejer voluntades para que el bienestar sea una realidad palpable en el patio de cada hogar.
Desde mi lugar como mujer de esta familia, asumo el rol de observadora crítica y guardiana de esos valores. Históricamente, hemos sido nosotras quienes, desde la retaguardia del afecto y el consejo sabio, recordamos a los hombres de la casa que el poder es un préstamo del pueblo. Mi voz hoy no es solo de apoyo, es un recordatorio de que la sensibilidad y la ética deben ser la brújula que guíe sus pasos en la capital.
Alfredo ‘Ape’ Cuello, cuya permanencia en la Cámara es ya un testimonio de resistencia y conocimiento de las fibras del poder, tiene el reto de seguir siendo la voz que no se apaga cuando se trata de reclamar lo justo. Su veteranía es la herramienta necesaria para navegar las aguas, a veces turbulentas, de la capital, sin perder el norte de nuestras necesidades regionales en un Cesar que clama por soluciones reales en salud y empleo.
Por otro lado, Didier Lobo Chinchilla llega al Senado con la fuerza de quien conoce el aroma de la tierra y el sudor del trabajador de provincia. Su reelección, consolidada con una votación que habla de arraigo, es un recordatorio de que el liderazgo se cultiva escuchando el latido de los municipios que esperan que el desarrollo no sea solo una cifra estadística, sino una transformación en la calidad de vida de nuestras zonas rurales.
Y en esta tríada surge la figura de Gonzalo Baute González, quien aporta un matiz vital a nuestra historia. Aunque su origen ancestral late con fuerza en el corazón de Valledupar, Gonzalo es hijo de la brisa y el empuje de Barranquilla. Allí nació, allí creció y allí forjó su visión de mundo. Él encarna esa síntesis necesaria: la lealtad a la estirpe vallenata fundida con la modernidad y la pujanza de la Puerta de Oro. Gonzalo llega al Senado como un puente entre el río y la provincia, llevando consigo la eficiencia de la urbe caribeña sin olvidar nunca el honor del apellido que le dio sus raíces.
Estudiar sus trayectorias es como observar una obra en proceso; hay trazos firmes y una intención clara. No es tarea fácil llevar el peso de la representación pública en un Caribe que aún lucha contra las desigualdades. Por eso, mi artículo es un llamado a la sabiduría: que en medio de los mármoles del Capitolio, no olviden el color de nuestro cielo ni el clamor de quienes depositaron en ellos su esperanza.
Llegan al Congreso para ser servidores. Que sus manos actúen con la delicadeza de quien cuida un tesoro y con la firmeza de quien defiende su heredad. El poder es un suspiro en la historia, pero el impacto de una gestión honesta es eterno. La historia los mira, y la familia espera que cada voto sea devuelto en dignidad para nuestro pueblo, honrando siempre los hilos del destino que hoy los sitúan en la cumbre del deber.
Por: Yarime Lobo Baute
Artista / Arquitecta / Escritora
