COLUMNA

El respeto profundo por el ser humano

Transcurridos aproximadamente los primeros diez (10) días de las elecciones para el Congreso de la República y la consulta en las fuerzas democráticas para ocupar la Casa de Nariño.

canal de WhatsApp

Transcurridos aproximadamente los primeros diez (10) días de las elecciones para el Congreso de la República y la consulta en las fuerzas democráticas para ocupar la Casa de Nariño, es decir, la Presidencia de la República de Colombia, a prima facie se sabe cómo quedó el mapa político legislativo y el poder con que cuenta cada partido. La modificación a su composición es posible que no llegue al tres por ciento (3 %) por vía judicial.

El ejercicio democrático no fue diferente esta vez; el atentado a la democracia cada vez es más institucional, donde autoridades de todo orden hacen del erario una bolsa de empleo. La estabilidad de los servidores públicos queda en vilo, puesto que los manuales de función y requisitos están siendo reducidos a su mínima expresión de exigencia; los competitivos quedan rezagados por carencia de respaldo político (estudiar no paga).  La manipulación de la calificación de desempeño laboral hace que los mejores puedan ser removidos y reemplazados por los de la tolda o lisonjeros. La contratación administrativa, diluida a la complacencia con una normatividad laxa, al estilo de sastre aprendiz, es aberrante; y como si fuese poco, jugando con las necesidades básicas de los asentamientos poblacionales marginales, llevándoles agua en carrotanques en época preelectoral, haciendo lucir el hecho cual obra social, donde la desnutrición de los infantes que usan como caballito de batalla es una de las mejores estrategias.  La que mantienen para responsabilizar a los demás cuando las zarpas las tienen enlodadas y un ciudadano tolerante, resignado a que su vida está maldita, a que pronto llegará el día de su suerte, como cantó el gran Héctor Lavoe; olvidando el adagio popular: “cada quien se engaña con la mentira que más le gusta”. Eso me trae a la memoria la expresión del vulgo: es sagacidad, es viveza y, recientemente, como inteligencia; es decir, justifican dicha conducta, siendo reprochable, espuria, abominable y deleznable.

Lo sucedido en los departamentos de La Guajira y el Cesar es una simple radiografía de lo que se ve a nivel nacional. La danza de los billetes hace aguas la voluntad de los que viven del día a día, en Los miserables de Víctor Hugo, en los pedestres y muchos profesionales, inclusive.

Afortunadamente, aún existe una franja gruesa de personas libres, pensantes, y de ella no están excluidas las clases sociales menos favorecidas, como los estratos sociales uno, dos y tres. También hay personas decentes que conservan su dignidad, que saben, como afirmó Séneca: “no es pobre el que tiene poco, sino el que mucho desea”, y para Cicerón: “una vida feliz consiste en tener tranquilidad de espíritu”, y no caen en la tentación de enajenar su capacidad de raciocinio y voluntad, pues su fortaleza está en el minimalismo.

La votación de Claudia Margarita Zuleta Murgas al Senado de la República es una rebeldía a los mañosos y ominosos, donde la gente de bien protestó al respaldar la tesis y proyectos esbozados por una persona con solvencia moral, con verbo, carisma y dialéctica; supo llegar a más de 47.000 sufragantes en los departamentos en mención, cifra que en la vida real es mayor, ya que su simpatía fue desbordante; su aceptación fue en toda la geografía nacional.

Supo llegar a ti y por eso se te da las gracias, porque estás vivo, porque tienes la conciencia tranquila. Ella te respeta profundamente como ser humano, te honrará con su desempeño a donde la llevaste, te enamoró al igual que a tu familia; es tu esperanza alumbrando el cielo colombiano y a donde le exijan.

No en vano, en entrevista que le hizo Blu Radio dentro del programa El Radar, a través de Ricardo Ospina, al profesor de la Universidad Nacional y columnista del periódico El Tiempo Pedro Medellín, este resaltó en dos ocasiones el liderazgo de Claudia Margarita Zuleta Murgas, donde fue catalogada como miembro de los nuevos varones electorales por su capacidad e intelecto. Lo anterior nos indica que su discurso sí es oído y escuchado en puntos cardinales diferentes a La Guajira y el Cesar, y para que eso haya sucedido es que el mérito lo tiene a flor de piel. En estos momentos, por su pulcritud, representa dentro del poder derivado la moral; nunca bajará la cabeza porque no tiene de qué avergonzarse.

San Diego, esperaba más de ti con tu hija Claudia Margarita; te dejaste encandilar por el oropel, y todo lo que brilla no es oro. La mona, aunque la vistan de seda, mona se queda. Te recomiendo la fábula del águila criada entre gallinas, del educador y escritor ghanés James Kwegyir Aggrey.

Moraleja: el pueblo que da la espalda a sus mejores hijos y prefiere la mediocridad, se condena a la destrucción cuando el peligro acecha. 

Colombia: Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo es la vía. Es el equilibrio social, la inclusión decente, es el ave fénix, es la esencia de los cuatro elementos.

Por: Carlos Alberto Araméndiz Tatis.

TE PUEDE INTERESAR