Días atrás publiqué en Twitter, hoy X, una reflexión después de recorrer medio valle, desde el Mercado, el caos de la 15 con 17, motos en contravía por el sector de las clínicas, frenadas inesperadas por las ya frecuentes “voladas” de semáforo.
Cuando el dolor de cabeza ya asomaba por el estrés de manejar en Valledupar, cerca de un centro comercial del norte viví otro justo: motos haciendo maniobras peligrosas para evitar un retén. Seguí tranquilo, porque siempre procuro tener mis documentos al día, por aquello del que nada debe, nada teme.
Nunca he entendido cómo definen a quién detener, pero esta vez “clasifiqué” para la detención. Tras revisar documentos vino la solicitud del equipo de carretera y el botiquín.
