Como se recordará, en octubre de 2022 el Gobierno tomó la decisión de eliminar el subsidio de los combustibles, empezando por la gasolina, elevando gradualmente sus precios hasta equipararlos con los precios internacionales. Esta decisión, liderada por el entonces ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, fue sensata y valiente, dado el enorme déficit acumulado que venía arrastrando el Fondo de estabilización de los precios de los combustibles.
A mediados de 2023 se niveló el precio de referencia de la gasolina en las estaciones de servicio con el precio internacional, pero cuando este empezó a bajar se mantuvo, hasta situarse $4.000 por encima, alrededor de los $16.400 el galón, generando unos “excedentes” de $800 mil millones mensuales. Esto contrarrestaba los $320 mil millones mensuales que costaba el subsidio del diésel, cuyo precio se reajustó, pero muy tímidamente, hasta congelarse en los $11.000 el galón aproximadamente, situándose $2.000 por debajo del precio internacional.
Después de una larga pausa, el gobierno determinó bajar el precio de la gasolina en $500 el galón en febrero y marzo de este año, pero aún quedaba $3.000 por encima de los precios internacionales. Pero no estaba en las cuentas de nadie la espiral alcista de los precios internacionales del crudo y sus derivados a consecuencia del conflicto bélico en el Medio Oriente y su recrudecimiento.
Desde que comenzaron los enfrentamientos con Irán, hace una semana, los precios de la gasolina han subido 47 centavos de dólar, o 16 %, hasta US$ 3,45 por un galón de gasolina regular. Pero eso no es nada comparado con el aumento de 84 centavos, o 22 %, en los precios del diésel, que ha venido subiendo más rápido que el de la gasolina, llevando un galón de ese combustible crítico a US$ 4,60. Y no hay que perder de vista que Colombia importa el 40 % de la gasolina que se consume en el país y el 15 %, aproximadamente, del diésel. De tal suerte que el galón de gasolina en Colombia ya está $750 por debajo del precio internacional y el subsidio al diésel pasó de $2.000 el galón a $8.300.
Cabe precisar que el FEPC cerró en 2025 con un hueco de $3 billones, según datos de Ecopetrol. Si bien la reducción fue de unos $4,6 billones frente al déficit de 2024, el desfase todavía es considerable y ahora podría escalar aún más. De hecho, según el experto Julio César Vera, se proyecta que con un barril de petróleo en alrededor de US$100 el hueco en el FEPC suba $1,2 billones mensuales. En estas circunstancias, se torna insostenible para el Ejecutivo seguir reduciendo el precio de la gasolina y así lo acaba de reconocer el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, al advertir con gran dosis de sindéresis que, el Gobierno evaluará si se mantiene, suspende o incluso revierte las rebajas recientes del precio de la gasolina en Colombia.
Cabe advertir que, con el alza del gas, del petróleo y sus derivados se atiza la inflación, toda vez que ella incide en los costos del transporte, presiona al alza la tabla de fletes y dado que son materia prima esencial para muchos procesos y cadenas de valor tiene un efecto amplificado, se ralentiza el crecimiento de la economía, con todos sus efectos colaterales en empleo, ingresos y desarrollo.
Por: Amylkar D. Acosta M
