Hago parte de varios grupos de WhatsApp integrados, en su mayoría, por amigos mayores de cincuenta años, y durante los últimos tres meses he descubierto algo bastante curioso: todos somos expertos… dependiendo del tema del momento.
Lo primero fue el Festival de la Leyenda Vallenata. Durante abril y comienzos de mayo, aquellos grupos se llenaron de comentarios, pronósticos y críticas sobre los concursantes, los fallos de los jurados y hasta sugerencias para la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata. Claro que debo reconocer que muchos de mis amigos son músicos, escritores, investigadores, gestores culturales o estudiosos de nuestra cultura caribe.
El resto del año hablamos de vallenato, lamentamos que ya casi no se escuchen las canciones de antes, criticamos la música moderna y, de paso, regañamos a los jóvenes por atreverse a ser disruptivos. En otras palabras, conversamos de lo que conocemos y, sobre todo, de lo que nos apasiona.
