Seguramente cuando salga esta columna estaré desconectado de redes y aislado de la conectividad que se tiene en los centros urbanos, ya que estaré inmerso en la parte alta de la serranía del Perijá, en inmediaciones limítrofes entre los municipios de Becerril y La Jagua de Ibirico, que recientemente se ha venido observando sus bondades como escenario de ecoturismo por la Alcaldía de La Jagua de Ibirico y el diario EL PILÓN.
Quisiera escribir y enviar esta opinión desde la sierra alrededor de los 2.000 msnm, inspirarme en los paisajes y experiencias, pero lamentablemente no hay acceso a internet en la zona, ni siquiera llega internet a la escuela de la vereda, donde los estudiantes vivieron gran parte de la pandemia sin sus docentes y desconectados de la vida académica, mientras nuestros gobernantes aprovecharon esas dificultades comunes en muchas regiones del país para plantear proyectos que supuestamente llevarían conexión a estos centros educativos.
Sin embargo, ya conocemos el desenlace de esa historia, con los contratos de conectividad del Mintic y aquellos actos de corrupción, que aún tienen sin conectividad a gran parte de estas regiones vulnerables del país.




