Valledupar reside en un punto estratégico de Sudamérica, en tanto se encuentra en el punto exacto de reunión entre la Serranía del Perijá y la Sierra Nevada de Santa Marta. Este es el inicio de una extensa sabana que se extiende desde Distracción, La Guajira, hasta Codazzi, Cesar.
Este punto geográfico permitió el flujo de mercaderías en el pasado, provenientes desde varios puertos en el Caribe, todos ellos de vital importancia para la economía vallenata. El primero de ellos es el de Santa Marta, el segundo es el de Riohacha y, por último, el de Maracaibo.
El primero se explica solo, pues fue la capital del extinto departamento del Magdalena, del cual se separó el Cesar en 1967 y que guardó amplia relación comercial por la producción algodonera en las décadas de 1970 y 1980, tal como reporta “Tío Chiro” en el periódico EL PILÓN, en su columna titulada “Cuando en Codazzi sembraban 80 mil hectáreas de algodón”, del 17 de noviembre de 2021, al decir que “la bonanza y crisis algodonera en el municipio de Codazzi, entre 1965 y 1976, estaba yo muy pelao, de estudiante, en los colegios Liceo Celedón en Santa Marta y Agustín Codazzi; uno veía el progreso del pueblo”, lo cual reseña las experiencias vitales de las realidades económicas de varios cesarenses en la región.
Luego le sigue el puerto de Riohacha, que en la actualidad no reporta la actividad mercantil y marítima que otrora denotó desde los tiempos tardocoloniales del rememorado Almirante Padilla. Mas estos puertos nacionales han guardado una relevancia social y cultural, siempre por su relativa cercanía a la capital vallenata, tal como rememoran los cantos de Rafael Escalona en “El Almirante Padilla” y “El Testamento”, un punto crucial donde la música y las vivencias reconstruyen relaciones socioeconómicas de sus respectivas épocas.
Mas, en la actualidad, poco se habla del nexo de los cesarenses con la capital zuliana, la Ciudad del Sol Amado, la popular Maracaibo, una ciudad que se encuentra en la vera del lago que lleva su mismo nombre y de la cual compuso Rafael Escalona, que es la “tierra del petróleo”, como menciona su afamada canción “El chevrolito”. Esta ciudad posee una población similar en cantidad a la de Barranquilla, mueve gran parte de la industria del crudo y siempre ha sido un puerto apetecido internacionalmente desde hace más de dos siglos, tal como se observa en una carta escrita por el Libertador Simón Bolívar al escribirle al general Santander el 21 de noviembre de 1820 desde Sabana Larga, que “Santa Marta y Maracaibo parecen encantadas”. Pues siempre reconoció la relevancia de estos dos puertos para la liberación de Colombia.
Hoy día, vemos la captura del usurpador Nicolás Maduro con asombro; muchos han comentado sobre su relevancia jurídica y política, pocos han hablado de la geopolítica de la situación, donde el rol de Valledupar es importante, pues solo nos separa la Serranía del Perijá de los ricos recursos de Maracaibo y solo nos separa la Sierra Nevada de Santa Marta de uno de los mejores puertos del Caribe. Esta posición estratégica es vital para pensar la economía y el transporte en la región para el desarrollo empresarial y mercantil de nuestra ciudad. Todo mandatario que quiera entender su ciudad debe empezar por su historia y geografía.
Por: Sergio Luis Padilla Oñate
Abogado





