COLUMNA

Indolencia moral

Una columna crítica que cuestiona la coherencia ética del gobierno actual, señalando contradicciones internas, denuncias de irregularidades y la reacción de sus propios miembros frente a escándalos de poder.

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Ahora resulta que María José Pizarro se desmarca del gobierno Petro, al asegurar que “en nuestro gobierno no vamos a permitir ese tipo de situaciones”, haciendo referencia a las declaraciones de Angie Rodríguez, en las que deja en evidencia las porquerías que se vienen dando en el ejecutivo. Resulta que Rodríguez, que hace poco dejó su cargo en el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República -DAPRE- y ahora ocupa la gerencia del Fondo de Adaptación, ha empezado a declarar cómo se manejan los hilos del poder en la actualidad. Rodríguez habló de amenazas, chantajes, espionaje y extorsiones poniendo a Juliana Guerrero y a Carlos Carrillo en el ojo del huracán.

De colegas que trabajan para el mismo gobierno, pasaron a ventilar sus prácticas delincuenciales. Textualmente, en sus declaraciones, Rodríguez afirmó que habría un presunto concierto para delinquir en los temas que develó. Increíblemente, ante esos hechos, la respuesta de Pizarro fue descarada, al afirmar que, en un gobierno de Iván Cepeda, esas prácticas no se darían. ¿Será que a la señorita Pizarro se le olvidó que hace parte del Pacto Histórico, el movimiento que llevó a Gustavo Petro a la presidencia? ¿Será que se le olvidó que fue invitada por Petro a su posesión y, rompiendo el protocolo, la invitó a subir a la tarima mientras le imponían la banda presidencial y ella lloraba emocionada? Es un verdadero descaro, estos “probresistas” no tienen límite, nos creen imbéciles, ignorantes y, partiendo de una indolencia moral, que han aplicado de manera sistemática e impecable, se han repartido los recursos de todos. Corrieron la línea ética en la campaña y desde el primer día de su gobierno vienen actuando dentro de la misma coherencia.

En la reciente visita de Gustavo Petro a Barcelona para participar en una patética convención “pobresista” junto con Lula, Sheinbaum y Sánchez, al mismo tiempo que en Madrid, María Corina Machado le hablaba a una muchedumbre en la plaza de Sol a la que “no le cabía ni un tinto”, le preguntó una periodista española que de qué se arrepentía ya cerca a dejar el gobierno; el muy tonto contestó: “de haber nombrado mucha gente que no servía”. Ella regresa a él con un lapidario “pero si fue usted quien los nombró.” Otra evidencia del nivel de descaro del gobierno Petro.

Lo más triste de todo es que sigue habiendo incautos que creen que votando por Iván Cepeda Colombia va a mejorar. Lo que no quieren, como lo hemos afirmado varias veces, es madrugar a estudiar y a trabajar como lo hemos hecho muchos. El erario se convirtió en botín, ya no tenemos salud, vivienda ni educación, tenemos unos funcionarios millonarios, que se adueñaron de los recursos dispuestos para mejorar la calidad de vida de todos, los “pobresistas” se enriquecieron a costa nuestra. Los que pretenden ideológicamente que todos vivamos peor, ahora viven mucho mejor, gracias a la aplicación de lo dicho por el Foro de Sao Paulo.

Mientras tanto, celebramos el hecho de que el gobierno de los Estados Unidos envíe a 86 observadores que visitarán las principales ciudades del país, para acompañar las elecciones presidenciales que pronto se llevarán a cabo en Colombia. Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena y otros 10 municipios, acogerán a los observadores antes, durante y después de la jornada del domingo 31 de mayo, fecha en que se realizará la primera vuelta.

Entre más observación internacional tengamos, entre más ojos presencien el proceso, más control habrá sobre las elecciones y se fortalecen la democracia colombiana y la confianza de la nación en el proceso electoral. Estoy absolutamente seguro de que esta participación es producto de la reciente visita de Gustavo Petro a la Casa Blanca. El presidente Donald Trump fue claro ese día: el gobierno no puede ni debe entrometerse en la decisión libre de los colombianos, so pena de asumir las consecuencias que de ello se deriven. Trump, en Washington, a miles de kilómetros de la Casa de Nariño, sigue ejerciendo su enorme poder sobre Petro y su cada vez más diezmada recua. ¡Gracias, Mr. Trump!

Por: Jorge Eduardo Ávila

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