Por: Rodrigo López Barros
Partes de la cuartilla que voy a transcribir, no se entienda de carácter parroquial, las considero ante todo de naturaleza social, de pedagogía pública, y esto justifica su publicación en El Pilón.
La transcripción contrasta la generosidad de un hombre científico, ya octogenario, servidor de Colombia como ingeniero agrónomo, en el tratamiento de la fitopatología de las plantas de café y cacao, con la abulia y la desidia de un grupo humano al que aún se empeña en servirle, cuya conducta se extrapola en general.





