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¿En qué está puesta tu confianza?

¿En qué está puesta tu confianza, en algo bueno que da fruto o en algo malo que genera caos?

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¿En qué está puesta tu confianza, en algo bueno que da fruto o en algo malo que genera caos? La seguridad en uno mismo es importante, pero por mucha seguridad, firmeza y convicción que se tenga, si la semilla que se está sembrando es mala, la cosecha no traerá ningún bien. No es el carro, no es la velocidad, es el destino que se elige. No es el arco ni la flecha, es hacia donde se apunta, ya que una vez se lanza, no hay vuelta atrás.

No podemos caer en el error de creer que podemos hacer lo que queremos, ya que gracias a ello cada día existen más padres y madres evadiendo la responsabilidad que tienen con sus hijos, justificando que también tienen derecho a vivir. Y sí, lo tienen, pero definiendo prioridades y eligiendo hábitos que edifiquen un hogar, en lugar de acabar con principios y valores.

Es propicio sentir, pero existen personas que no saben qué hacer con aquello que sienten, que desbordan todos sus sentimientos de forma equivocada, así como aquel que nunca ha tenido dinero, al ganarse unos pesos, se los gasta en dulces, con la satisfacción de haber elegido el placer en lugar de una obligación. Y lo peor es que se siente orgulloso por haber sentido la confianza de tomar una mala decisión. ¿De qué sirve sentir confianza, si gracias a ella se acaba tu vida?

Algunos confían en que pueden manejar un auto a toda velocidad, pero la meta la encuentran en un cementerio; otros roban, matan, humillan, manipulan o dicen mentiras, sintiendo confianza en ellos mismos, pero ignorando que siempre algo muere, ya sea una amistad, la dignidad, el respeto o el amor. Querer es poder, dicen muchos, pero debemos fijarnos muy bien en si aquello que queremos no lastima o daña.

Curiosamente, existen personas que no confían en sí mismas, pero cuidan de los demás; estas personas suelen ser cuidadosas en su trato, respetuosas y responsables con sus compromisos. Se caracterizan por querer agradar a todos aquellos que los rodean y, gracias a ello, obtener su aprobación. Entonces, ¿en qué debemos confiar?

Si la respuesta no está en confiar en nosotros mismos, ya que son las acciones las que determinan los resultados que se obtienen, debemos comprender que, más allá de sentirnos seguros y confiar en nuestras capacidades, debemos depositar dicha confianza en objetivos que sean como una roca, que generen estabilidad, bienestar, prosperidad, alegría, salud y armonía.

Yo puedo sentir mucha confianza a la hora de realizar una estafa, toda vez que considero que el plan es perfecto, pero en sí el resultado no depende de mí, depende de aquello en lo que estoy depositando mi confianza. Al confiar en algo, estamos asegurando que dicho terreno se siente seguro para nosotros, y cuando alguien más lo ponga en venta, el precio que pagaremos será igual a la confianza que le hemos depositado. Es por lo anterior que quien no confía en algo ni lo ofrece ni lo compra.

Cada vez que hacemos algo en nuestra vida, más allá de mostrar si somos seguros o no, estamos dando a conocer dónde está puesta nuestra confianza, lo que valoramos, lo que ofrecemos y, por ende, también nos corresponde recibir. Si has estado recibiendo cosas desagradables en tu vida, deja de ponerlas a la venta y quita la confianza que tienes sobre ellas; solo así la vida dejará de querer ponerte las cadenas con las que te divertías, olvidando el eco de aquello que hacías.

María Angélica Vega Aroca 

Psicóloga 

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