COLUMNA

En memoria del “Mono” Estrada

El indicador de homicidios por cada 100.000 habitantes es uno de los más usados para medir la seguridad en una ciudad

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El indicador de homicidios por cada 100.000 habitantes es uno de los más usados para medir la seguridad en una ciudad, porque permite comparar territorios con poblaciones distintas de forma estandarizada. Se usa la fórmula:
Tasa de homicidios es igual a la división número de homicidios/población total, multiplicada por 100.000.

Ejemplo aproximado de Valledupar (para comprensión del método): homicidios, 112 en el año 2025; población, 550.000 habitantes. La operación es igual a 20,3 homicidios por cada 100.000 habitantes.

La interpretación de la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes se basa en referencias comparativas internacionales. De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el promedio mundial se sitúa alrededor de 6 homicidios por cada 100.000 habitantes, mientras que en América Latina las tasas suelen superar los 20. En este contexto, valores por encima de este umbral pueden considerarse altos o críticos.

Las cifras de la vigencia 2025 para Valledupar corresponden al Sistema de Información Estadístico, Delincuencial, Operativo y Contravencional de la Policía Nacional. Cabe resaltar que ese resultado representa la cifra más baja de los últimos cinco años.

Investigadores de desarrollo urbano coinciden en que las ciudades están en una encrucijada y se enfrentan a desafíos históricos planteados por las fragilidades urbanas. Los procesos de urbanización representan lados oscuros caracterizados por las deficiencias en el acceso a los servicios básicos, incluyendo seguridad, transporte público, agua y saneamiento básico; las ciudades que crecen con más rapidez son susceptibles de padecer por estas carencias. Estas variables conforman el inventario de adeudos de las ciudades colombianas.

Aunque las autoridades en Valledupar coincidieron en destacar los resultados que lograron reducir los indicadores de violencia en 2025, nuevamente, se enfrentan a la realidad debido a la consternación generada por el homicidio del ciudadano Deivis Estrada Daza, conocido como ‘el Mono’ Estrada, quien perdió la vida en medio de un atraco. No era la primera vez que sufría el acecho de la delincuencia.

Corresponde a las autoridades encabezadas por el alcalde Ernesto Orozco, revisar las acciones de la estrategia o política de seguridad ciudadana, porque, los delincuentes no pueden salir airosos ante la fuerza y poder del Estado.

Sobre los enfoques innovadores para prevenir el crimen existe suficiente literatura, estrategias, instrumentos y lecciones de los expertos. Los más exitosos son la mejora de la recopilación de inteligencia, el fortalecimiento de la Policía, la sensibilización comunitaria y la inversión en nuevas tecnologías para mejorar la seguridad urbana. En esa gama sobresale el despliegue de la “seguridad ágil”: enfoque basado en datos y orientado a problemas que acelera la toma de decisiones.

Una condición previa para la seguridad ágil es la infraestructura urbana conectada. Cuando las autoridades municipales, empresas privadas y grupos cívicos tienen acceso a datos en tiempo real —ya sean generados por plataformas de cartografía de delitos, sistemas de detección de disparos, circuito cerrado de televisión o luces inteligentes—, pueden mejorar la detección de delitos antes de que ocurran. No obstante, una característica de la seguridad ágil es el liderazgo, especialmente en el sector policial.

Los ciudadanos de Valledupar están acorralados; los delincuentes andan al acecho, nada logra disuadirlos; hasta sentarse en las terrazas de las casas es riesgoso, la inseguridad conminó esa tradición.

A su esposa, hijos, madre, padre y hermanos del “Mono Estrada” —como con cariño le decíamos sus amigos—, un abrazo solidario de sentido pésame. Amigo: descansa en paz.

Po: Luis Díaz / @LuchoDiaz12

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