COLUMNA

“El realismo mágico de Darío Pavajeau”: Fonseca

Darío Pavajeau Molina fue mucho más que un gestor cultural: fue anfitrión, defensor incansable del folclor vallenato y uno de los grandes guardianes de la tradición musical del Cesar. Su legado fue exaltado por el cantautor Fonseca, quien aseguró que llevó ‘el realismo mágico a otro nivel’

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Por el patio parrandero de 19 metros de largo por 10 de ancho, en la casa de Darío Pavajeau Molina, en el barrio Novalito, caminaron todos los músicos vallenatos y de orquestas famosos de la región y Colombia.

Hasta allí llegaron al Festival Vallenato: Rafael Escalona, Rafael Orozco, Israel Romero, Leandro Díaz, “Poncho” y Emilianito Zuleta, Ivo Luis Díaz, Álvaro López, Alfredo Gutiérrez, Emiliano Zuleta Baquero, Juan Piña, Jorge Oñate, Diomedes Díaz, Joe Arroyo, “El Cocha” Molina, Poncho Cotes…; pero, el infaltable era “Colacho” Mendoza, él se lo gozaba, lo admiraba y lo veía como otro miembro de la familia Pavajeau Molina.

También fue anfitrión de presidentes de la República. Fue un gestor público para periodistas locales y del exterior. Era un custodio de todos, pero también de la música vernácula, la que le fascinaba como “Las vacaciones de Emilianito”, la que nunca dejó de tararear.

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