Petro duró un año ampliando la base electoral de la izquierda a punta de transferencias monetarias vía medidas gubernamentales, incremento de coberturas a poblaciones vulnerables, traslado masivo de recursos a comunidades indígenas y juntas administradoras locales, aumento de burocracia y contratos de prestación de servicios.
También se dedicó sin pudor a intervenir en política, en abierta violación a la prohibición constitucional, y puso a todo su gobierno y a sus contratistas a trabajar por la candidatura de Cepeda. La campaña a favor de Cepeda contó con dinero a raudales.
Al mismo tiempo, los grupos criminales se pusieron en la tarea de trabajar por Cepeda tanto en las áreas rurales como en las comunas de las grandes ciudades. No hay duda de que hubo “voto resguardo”, pero negar que en muchas áreas del país se votó con el fusil en la nuca es una tontería. Hay denuncias de las comunidades que lo confirman y para la oposición fue imposible hacer campaña en decenas de municipios del país. Me consta.





